19/10/16

Funciones Ejecutivas en preescolares, su relación con la edad, sintomatología de TDAH y estimulación infantil en la crianza brindada por la madre. (Investigación sustentada para obtener el grado de Máster en Psicología de la Educación - Universidad de Valencia, España)

Con el objetivo de identificar la relación entre la edad, la sintomatología de TDAH, y la estimulación brindada por la madre en la crianza, tanto de manera independiente como en interacción, sobre el desarrollo de las Funciones Ejecutivas (FE) de los niños, fueron evaluados 358 preescolares (niños = 179 y niñas=179 obtenidos en un muestreo no probabilístico por cuotas según nivel socio económico) de Lima y Callao, con edades entre 36 y 75 meses, y sus respectivas madres. Las medidas fueron obtenidas a través de una Ficha de datos del niño y la familia, el Check-List de Indicadores de Sintomatología de TDAH Ad-Hoc en niños entre 3 y 6 años (ISTDAH36), el Behavior Rating Inventory of Executive Function – Preschool Version (BRIEF-P) de Gioia, Espy e Isquith (2003), y la Escala de Evaluación de la Estimulación Infantil (EEI) de Panduro (1998a). Los resultados señalan que: 1) Desde una perspectiva trasversal, la edad del niño no se relaciona con el desarrollo de las FE, los niños poseen diversos ritmos para su desarrollo y dentro de amplios rangos. 2) La sintomatología de TDAH (que posee una distribución normal en la muestra) se relaciona significativamente con el desarrollo global de las FE. Además, una mayor sintomatología implica mayores déficits en Inhibición, Control emocional, Memoria de trabajo, y Planificación/Organización; estos datos apoyan la ampliación del Modelo de Autorregulación de Barkley a grupos no clínicos y de preescolares. 3) La estimulación en la crianza brindada por la madre está asociada significativamente al desarrollo global de las FE, en mayor magnitud con Inhibición, Control emocional, Índice de Autocontrol inhibitorio e Índice de Flexibilidad. El factor “Empoderamiento y firmeza” aparece muy relacionado con el desarrollo de las FE. 4) La sintomatología de TDAH y la estimulación brindada por la madre en la crianza son predictores significativos del desarrollo de las FE, la edad queda excluida. El modelo de regresión más fino para explicar las FE de manera global contempla: Interferencia del input, hiperactividad física y emocional, irreflexibilidad, empoderamiento y firmeza, pérdida de la focalización y promoción del aprendizaje y la autonomía. El modelo resalta el peso de la sintomatología de TDAH, pero también el poder modulador de la crianza para el desarrollo de las FE.

Palabras clave: adaptación, autorregulación, funciones ejecutivas, TDAH, estimulación en la crianza.

12/9/16

Los Respondones

En tutoría hemos visto esta semana varios temas vinculados con la salud física y emocional. Uno de ellos que ha suscitado mayor interés entre los jóvenes: la dependencia emocional, sus riesgos y consecuencias, y cómo se constituye en una actitud que propicia relaciones basadas en el poder y la sumisión. También hablamos de los pocos pasos que hay de ello a la violencia y al abuso, a la destrucción de la estabilidad emocional, e incluso la pérdida de la vida. Para leer el Post clickee AQUI.

25/6/15

El cuento “Pitusiray”: su valor para la interculturalidad desde el análisis de sus funciones sociales, significados y cosmovisión


Este trabajo expone un análisis en función de distintas categorías del cuento popular andino “Pitusiray”, que permiten ubicarlo en tiempo espacio, y lengua, hasta las que involucran sus sentidos, significados y valores intrínsecos; este relato es una expresión profundamente peruana, pero, que al incorporar factores subyacentes comparables con los relatos de otras culturas, le otorga una proximidad tal en sus conceptos y temáticas que lo constituyen en una
vía poderosa para el encuentro con otras culturas y para promover el aprendizaje recíproco con ellas.
Ver trabajo clickeando aquí.

4/11/14

Jornadas de Padres e Hijos en la escuela

Trabajo final para obtener el Título de Consejero Familiar Sistémico en contextos educativos:

"Jornadas de Padres e Hijos en la escuela: Una alternativa para abordar en familia las crisis de desarrollo asociados a la adolescencia".


Un agradecimiento muy profundo a Carmela y Dante Diaz, y Urs Steiner, directores de los colegios donde se implementaron las jornadas de padres e hijos. A mi maestra sistémica Luz Marina Ortiz, por todo el apoyo en la elaboración del trabajo final. A mis compañeros profesores y tutores tanto del Colegio América como del Colegio Pestalozzi con quienes formamos los equipos de facilitadores. A todos mis jóvenes estudiantes y sus familias que participaron activamente esas noches. A todos aquellos que permitieron que la logística de los ambientes y equipos funcione, así que los recursos estén a tiempo. Y finalmente a quien fue la inspiración de esta propuesta y a quien no conozco personalmente, Elina Nora Dabas, pero que cuyos textos me catapultaron a pensar en “términos de red”, bueno y he aquí un producto de ese impulso y enfoque. Puede acceder a la Guía para el Facilitador aquí.

30/5/14

El otro lado del TDAH

Intentar ver “el otro lado de la luna” del Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) en nuestros hijos es un gran desafío, más aún cuando solemos concentrarnos en el lado más visible, el de los signos de desatención, impulsividad e hiperactividad. Pensar en las fortalezas y potencial positivo del niño o joven con TDAH y hacer algo al respecto tiene un gran impacto para sus vidas. ¿Cómo hacerlo? es un tema abordado en este post. Espero sirvan algunas de las reflexiones compartidas. 

Acceda al post clickeando aquí

26/10/13

Monsters University - Lecciones para encarar el miedo

A propósito de la película animada Monsters University, en la que un grupo de monstruos se entrenan para provocar miedo y pánico en las personas, pues de los gritos de estas obtienen energía que sostiene a la comunidad de monstruos (Mostropolis), quise escribir sobre el miedo humano, cómo entenderlo y cómo enfrentarlo, y quizá ayudar a alguien a enfrentar el propio, como a nuestro hijo.

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1/10/13

Los Imperdonables, a propósito de los rencores de largo plazo

Cuando una persona está resentida con alguien, suelo preguntarle ¿quién tiene el control sobre tu vida y tus emociones? mi hipótesis es que el control lo tiene la persona con quien estás resentido y es probable que ésta ni lo sepa, a pesar de que le estás regalando el mando de tus sentimientos y le has dado un poder que no pidió sobre ti. 

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26/7/13

Bests Friends Forever (BFF) o Mejores Amigas para Siempre (MAPS)


No es un matrimonio, pero hay un pacto de fidelidad, compromiso, exclusividad y hasta devoción.

No es un ejército, pero tiene jerarquías y sus miembros suelen uniformarse o estandarizarse de alguna manera.

No es una secta, pero suelen excluir o menospreciar a quienes no piensan o se parecen a ellas; es más, si una reta al líder, en la práctica desafía a todas.

No es la selección de algún deporte, pero muchas aspiran a ser parte y para ello ejecutan actos de riesgo o sumisión, o que las hagan elegibles.

No es un trauma, pero hay un sufrimiento luego del castigo del “hielo” por dar alguna señal de traición o dejar entrever la sospecha de ello; se vive en el estrés de evitar hacer o decir algo que pueda molestar a las a veces llamadas…

Bests Friends Forever (BFF) o MAPS

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La juventud acumulada de los abuelos o lo que los abuelos quieren decir a los padres de sus nietos

Sería interesante que si usted recibe la ayuda de un abuelo o abuela para la crianza de sus hijos, pueda darse un tiempo para preguntarle acerca de cómo se siente en su rol y las responsabilidades que se le otorgan. Pues si bien es abuelo de sus hijos, aún sigue siendo padre suyo, y los padres siempre tenemos algo que decirles a nuestros hijos. Trate de crear usted humildemente este espacio, uno siempre puede aprender y mejorar a través del consejo y opinión de los mayores de la familia.

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4/3/13

Y soy (un joven) rebelde


“Y soy rebelde cuando no sigo a los demás ... cuando te quiero hasta rabiar ... 
cuando no pienso igual que ayer ... cuando me juego hasta la piel... y es que quizá 
nadie me conoce bien” ...dice la canción 
"Y soy rebelde" de RBD.

¡Y es que quizá sea verdad que nadie lo conoce bien!


Este joven dócil en un momento, de pronto sorprende a sus padres con una rebeldía inusual, con nuevas actitudes, demandas, oposiciones, caprichos y tiranía, y mostrándose incómodo al tener que cumplir la reglas del mundo. Aunque parece un conflicto entre el joven y el mundo (pues “todo le molesta”), el tema central es un conflicto con sus padres. En realidad hallamos a un joven que se percibe asfixiado y limitado para crecer y castiga a sus padres con su rebeldía. Descontrolar, angustiar o sacar de sus casillas es 

una interesante recompensa para él, lo hace sentir que tiene más poder que ellos y que ya no mandan más en su vida.

El joven rebelde suele aparecer en familias cuyos padres son muy permisivos o, por el contrario, muy controladores. Ante el primer caso, el joven sostiene “si me dan todo, pueden darme más” y ante el segundo caso sostiene “díganme o pídanme algo, yo me opondré”. En una opción su rebeldía lo hace más demandante y en la otra, más opositor; siempre para castigar, sin darse cuenta que al invertir tanta energía en hacerlo, genera 

que sus padres manden aún más en su vida.

Este joven no está “loco”


Suele hallarse en medio de una familia atemorizada por resolver el problema de cómo equilibrar el crecimiento y la libertad. Algunos padres no están dispuestos a permitir que su hijo haga las cosas normales de los adolescentes, y si las hace, no se sienten cómodos, se angustian. Los padres socialmente angustiados producen hijos angustiados y es común que un joven así no sea aceptado por los pares y sea excluido, o en su defecto, sintonice con jóvenes en condiciones y características similares.


Debemos tener presente que ambos extremos son negativos. Si tratamos de protegerlo exageradamente del “mundo malo y peligroso”, podemos generar demasiado temor en el joven, desarrollando en él una inseguridad muy grande. Si por el contrario, ampliamos radicalmente sus libertades, podemos llevarlo a sentir una falta de soporte en su estructura familiar y con esto, la sensación de que no es alguien importante para nosotros. Los jóvenes necesitan contar con ciertos límites y reglas que les proporcionen seguridad para enfrentar el mundo y el difícil proceso de encontrar su propia identidad.


La adultez usted no va a poder aprenderla por él, pero, sí puede orientar su madurez


En conclusión, tras toda rebelión adolescente hay una fuerte angustia familiar. La rebelión adolescente no es más que la expresión de una energía que no está fluyendo en su cauce natural de desarrollo: el río de la adultez. La rebelión es un mensaje, y bajo ese mensaje hay varias preguntas por hacerse, entre otras: ¿Qué nos atemoriza en la familia acerca del crecimiento de este joven? Respondámonos esa pregunta antes de ver o tratar al joven como una persona con un “conflicto interno” que requiere terapia individual. 


Lo más “terapéutico” para un “joven rebelde” es facilitarle su proceso de crecimiento como persona en el marco de una familia (inquieta pero no angustiada) que lo ayude a disfrutar del mundo, pero con reglas. Es importante brindarle libertades supervisadas mientras va aprendiendo a ser adulto, ganando madurez y responsabilidad, incluso con el riesgo de que tenga que enfrentar situaciones críticas como las que quizá alguna vez nos tocó vivir a ustedes o a mí. Recordemos que, en su momento, esas situaciones nos hicieron crecer aceleradamente en corto tiempo.

22/8/12

Cómo los padres pueden demostrar a sus hijos que las tareas y la educación son importantes


La actitud que usted adopte respecto de las responsabilidades en general es un poderoso modelo para que él asuma las propias. Esta semana oía en la televisión a un maestro expresar su insatisfacción con el sistema educativo nacional, señalando que la escuela "no sirve para nada", desconociendo y negando las posibilidades que brinda la escuela como red social para el aprendizaje en la comunidad. Hay cosas que afinar, pero , constituye una de las fuentes más potentes para aprender la responsabilidad y la justicia, a través de los maestros y los múltiples vínculos que se generan en su interior, y que trascienden a la misma escuela en tiempo y geografía. Hacer un seguimiento de las tareas brinda a los niños y jóvenes el mensaje de que esto es importante para nosotros, más aún cuando ello no parece muy claro a la vista de ellos. Porque hablar "fuerte y serio" solo ayuda un poco en casos extremos, y conversar para que tome "conciencia"  en una misma proporción, aquí algunas acciones que pueden ayudar a hacer claro este mensaje en lo cotidiano:
1. Comience por hablar y sensibilizarlo sobre la situación, confíe en su hijo y su capacidad de mejorar, dele una oportunidad de encargarse de las cosas solo, no lo acose, pero de dicha conversación afloje un compromiso al menos, graficado en una acción muy puntual que realizará él para que las cosas mejoren, no va a pretender que las cosas mejoren si va a mantenerse haciendo lo mismo que antes. En ocasiones hay que ser directivo y proveerle de alguna idea. Ojalá él l e permita acompañarlo para verificar el que está alcanzando su compromiso. 
2. Enseñe a su hijo a darle un orden de prioridad a cada una de sus tareas y que las realice en ese orden. Es como tener un mapa antes de buscar el tesoro.
3. Establezca una hora para hacer las tareas.
4. Vigile que el lugar para hacer las tareas sea el adecuado (iluminado, ventilado, comodidad, etc.).
5. Elimine los distractores (computadora, Facebook, televisión y los juegos electrónicos). Suelen competir mucho con las tareas.
6. Asegúrese de que tenga sus materiales a la mano y que identifique los recursos necesarios.
7. Revise las tareas hechas y compárelas con la libreta donde fueron anotadas.
8. Infórmese acerca de las reglas del colegio sobre las tareas.
9. Esté alerta a las señales de frustración para buscar las razones, eso puede permitirle a usted dar las ayudas oportunas.
10. Informe al profesor sobre sus preocupaciones.
11. Si considera ayuda de algún profesor particular, que sea por un tiempo prudencial hasta que su hijo(a) se nivele. Este tipo de ayuda no puede eternizarse en aras de la independencia del estudiante.
12. Coordine en alguna medida los viajes con el calendario de evaluaciones y entrega de trabajos  previsto por el colegio.

17/8/12

la lucha diaria con las tareas escolares (2)

Continuando con el post anterior, aquí otros tips para solucionar problemas comunes relacionados a las tareas:

Pierde, ensucia o dobla fichas de trabajo u otros útiles escolares
1. Estimúlelo a llevar a casa todo lo que necesite para realizar la tarea, reconociendo su responsabilidad cuando cumpla con esto (haláguelo, felicítelo).
2. Proporciónele un lugar de estudio fijo, ordenado y provisto de todo lo necesario para trabajar.
3. Establezcan las reglas para el uso de su lugar de trabajo (no llevar alimentos, ordenarlo después de usarlo, etc.).
4. Observe cómo escribe (si se apoya en la mesa o en el cuaderno, si mueve constantemente el brazo) y enséñele la postura que debe adoptar al trabajar.
5. Recuérdele que, si se trata de fichas sueltas, debe llevarlas dentro de un fólder para que no se arruguen o maltraten.

No sabe o no recuerda qué tenía que hacer
1. Deje que lea las instrucciones de la tarea, no le solucione el problema inmediatamente, que se tome tiempo para volver a leer y entender (en silencio o en voz alta).

Comete muchos errores al resolver sus tareas
1. Asegúrese de que su horario de trabajo no inicie tan tarde, pues los errores podrían deberse al cansancio.
2. Deje a la mano diccionarios y otros libros de consulta que puedan ayudarle en sus labores.
3. Intente estar presente (no necesariamente parado a su costado) para resolver sus dudas.

No tiene los cuadernos al día
1. Dialogue y escuche sus razones para no estar al día. No pierda la calma, pregúntele qué clase tuvo, sobre qué hablaron y cuáles son las consecuencias de no estar al día.
2. Negocien o acuerden un sistema para que se comprometa a anotar las clases que ha tenido y a ponerse al día a más tardar en el fin de semana.

Ayudarlo en las tareas si es necesario
1. Aproveche los fines de semana para organizar y acordar en familia las acciones por realizar en torno a las tareas.
2. Ponga al tanto a la persona que está con su hijo sobre los acuerdos y reglas establecidos (horarios, opciones, etc.).
3. Aclare que la tarea es responsabilidad del alumno.
4. No le haga la tarea, ayúdelo si es necesario (absuelva preguntas, dé sugerencias, etc.).

La lucha diaria con las tareas escolares (1)

Tips para solucionar problemas comunes relacionados a las tareas

Se olvida de copiar las tareas en la “libreta”
1. Pregúntele qué clases ha tenido para que recuerde las tareas asignadas; no llame a sus compañeros para que le dicten la tarea.
2. Enséñele a afrontar el incumplimiento de tareas y sus consecuencias; no lo justifique.
3. Hable con él o ella, no le grite ni amenace y establezca nuevas formas de ayudarlo a no olvidar de anotar las tareas (que las copie al término de cada clase, que lea su libreta antes de la salida, etc.).
4. Póngale una meta "Copiar las tareas en la libreta todos los días", que ha de cumplir a lo largo de 15 días o un mes para observar sus logros. Deben crear juntos un cuadro grande y colocarlo en un lugar visible. Además, ambos deben revisarlo y acordar juntos el premio (una hora más de TV, un amigo se queda a dormir, etc.) o la sanción (no salir a jugar con los amigos del barrio, no ver un programa favorito, etc.).
5. Establezca con su hijo(a) que, si no ha copiado las tareas en su libreta de deberes o no tiene ninguna ese día, igual deberá emplear el tiempo asignado para hacer tareas repasando algún tema, releyendo o practicando más ejercicios.
6. Una técnica muy útil para los niños y que utilizamos constantemente en primaria consiste en pegar un sticker o un dibujo en su carpeta con un símbolo que signifique “copiar las tareas” (un lápiz por ejemplo). De esta manera se evita que el profesor sea quien le haga el recordatorio al alumno y se fomenta su autonomía.

Se demora demasiado o empieza muy tarde a hacer las tareas
1. Acuerde un horario fijo de tareas incluyendo pequeños descansos. Este horario deberá ser ubicado en un lugar visible.
2. Recopile datos, averigüe las razones de su demora, tal vez no entiende algo, o no sabe por dónde empezar. Plantéele: ¿Quién se perjudica? ¿Puedes solucionarlo?
3. Aconséjele empezar por los cursos que considere más difíciles.
4. Observe su lugar de trabajo, quizá haya muchos distractores en él o se ubica hacia la calle donde se escuchan muchos ruidos que distraen.

¿Por qué asignan tareas los profesores?


Porque las tareas le sirven a su hijo para:

1. Practicar el trabajo independiente.
2. Repasar lo aprendido en clase.
3. Prepararse para la siguiente clase.
4. Afianzar el empleo de diversos recursos: la biblioteca, los materiales de referencia y sitios en Internet, bajo una mirada selectiva (discriminando lo que es de utilidad y lo que es secundario).
5. Indagar con profundidad algunos puntos de interés sobre un tema que no se abordó plenamente en clase.
6. Aplicar habilidades que ha adquirido, pero a situaciones nuevas.
7. Estimular la autodisciplina y la responsabilidad (hacer las cosas a tiempo y con calidad).


"Si la tarea no contribuye a crear seres autónomos y a favorecer el aprendizaje de los educandos, entonces que desaparezca, porque está ayudando al aprendizaje de formas de corrupción". Patricia Ganem A.

20/6/12

¿Es o no es bullying?

Si bien el abuso sistemático entre escolares se ha dado desde que han existido escuelas, creo que su alta incidencia ahora se debe a la confluencia de algunos factores que se han exacerbado en nuestra cultura:

Causas

1) La creciente incapacidad de las personas para pensar o intuir cómo afecta su conducta a los otros; estamos más expuestos a oportunidades para insensibilizarnos o desensibilizarnos frente al dolor humano,
2) la constante duda acerca de nuestro valor personal y la constante comparación para verificar que valemos más que otros, con conclusiones angustiantes,
3) una sociedad con menos límites ante lo que se dice o hace a otros, con adultos, familias o instituciones flexibles frente a conductas ofensivas e irrespetuosas, en algunos casos alentándolas con el ejemplo o las prácticas, y
4) una tendencia a vivir como si intentáramos sobrevivir (haciendo cosas de tal manera que lo mejor sea para mí y lo menos bueno o lo peor sea para los otros), cuando lo que nos toca ahora es aprender a convivir.

Tal como sucede en las familias, en las sociedades los afectados iniciales y visibles de una dinámica enferma suelen ser los niños o jóvenes. El maltrato entre compañeros se está expresando en las escuelas de nuestra sociedad, pero creo que nuestros hijos no son más que los corderos que están asumiendo los síntomas de una dinámica social complicada, muy diferente a la que nosotros hemos vivido durante nuestra propia vida escolar. 

¿Cómo identificarlo? 

Aquí algunas ideas con datos derivados de las conversaciones con sus hijos en tutoría. ¿Qué es el maltrato entre compañeros o bullying? Veamos cuáles son las características del maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares: 

• Es sistemático. Tiene que darse de manera continua o reiterada, no se trata de un incidente aislado, por ello hay que diferenciarlo del conflicto entre estudiantes, que surge en un momento y se soluciona en poco tiempo. 
• Busca dañar a propósito. Las agresiones no son casuales e intentan desde provocar soledad y miedo hasta lesiones físicas. 
• Es injusto y abusivo. Hay un desequilibrio de poder, ya sea por fuerza o tamaño, número de gente movilizada, inteligencia u otra habilidad (como la facilidad para insultar) que usa el agresor para someter a la víctima. 
• El agresor obtiene beneficios. Se siente orgulloso, gana aprecio de los espectadores, le otorga poder o le permite preservarlo delante del grupo. 
• Provoca sufrimiento sin consentimiento y con indefensión en la víctima. La víctima no pide ser maltratada, no pide sentirse como se siente, insegura, ansiosa, molesta, deprimida o desesperanzada. 
• El o los agresores justifican la agresión. Pretenden minimizar sus acciones a través de discursos como “todos lo hacen”, “no le afecta en verdad, es más, se ríe”, “él lo provoca”. 
• Se da con indiferencia o complicidad de otros. Los compañeros de alguna manera participan, desde aquel que da la espalda y dice “no es mi problema” o aquel que informa al agresor de las cosas que hace la víctima para que sea atacado, hasta aquel que agrede visiblemente o almacena información como un “cerebro” y que organiza las acciones de abuso. 
• Se da a espaldas de los adultos. Los chicos suelen cometer sus acciones de maltrato fuera de la vista de los maestros u ocultárselo a sus padres (ante quienes aparecen como víctimas), o crean las condiciones de chantaje a la víctima para que se retracte o mantenga silencio y así se perpetúe el maltrato.

¿Qué formas toma el maltrato entre compañeros? 

• Bloqueo o exclusión social (aislamiento o quiebre de la red de relaciones). Por ejemplo, instigar a los compañeros a dejarlo de lado o hacerse amigo de sus mejores amigos y hacer que no lo elijan para algo ni le permitan participar de alguna actividad. A través de estas actividades el agresor provoca sentimientos de soledad en su víctima. 
• Hostigamiento (desprecio o discriminación). Por ejemplo, ponerle apodos, ridiculizarlo, burlarse de sus intervenciones, insultarlo, imitarlo, hacer caricaturas de él. El agresor, al descalificar, afecta la autoestima de la víctima. 
• Manipulación (envenenar a los otros en contra de la víctima). Por ejemplo, levantar rumores negativos del compañero, exagerar negativamente las cosas que hace, minimizar sus logros, atribuirle cosas que no hizo (esconder cosas de otros en la mochila de la víctima), reunirse con otros para chismear expresamente de la víctima, todo ello en aras de crear una imagen que no la haga elegible socialmente. 
• Coacción (torcer la voluntad de la víctima). Por ejemplo, hacer que haga cosas en contra de sus principios, capacidad de disfrute o seguridad (obsequiar su lonchera o dar dinero al agresor, pegarle a otro por indicación del agresor quien prometió dejar de molestarlo si le obedecía, abstenerse de participar en una actividad por prohibición del agresor, etc.). Otra forma común de coacción es provocar a la víctima para que reaccione agresivamente, y luego el agresor se victimice delante de los adultos y exija sanción para el compañero. 
• Intimidación y amenazas (provocar miedo a través de actos físicos o psicológicos). Por ejemplo, esconder las cosas de la víctima que luego aparecen rotas o garabateadas, golpes, empujones, daños en general que se justifican ante los adultos como casualidades, advertirle que si se queja le va a ir peor o que van a “meterse con su familia” (aunque algunos ya lo hacen como parte del maltrato), etc. 
• Cyberbullying (atormentar, hostigar o humillar en la red o por medios electrónicos). Por ejemplo, hackear la cuenta de la víctima (de correo o Facebook) y enviar mensajes suplantándola, crear páginas en contra de la víctima, opinar o incitar a otros a opinar negativamente de la víctima en la red, etc. 

Nuestro colegio está pendiente de este fenómeno. Los profesores, el personal administrativo, el personal de mantenimiento y los choferes de las movilidades han sido capacitados para identificar y reportar sucesos que podrían estar relacionados con casos de maltrato escolar y así activar el proceso de intervención. El colegio luego de la corroboración necesaria tomará las medidas correctivas y formativas correspondientes. Los padres deben tomar con mucha serenidad un eventual reporte en el que se vieran involucrados sus hijos. Uno de los objetivos de este artículo es brindarles herramientas para que ustedes mismos puedan ver si el hecho reportado cumple con los requisitos para ser considerado maltrato escolar, pues lo más probable es que se trate solo de un conflicto entre compañeros. 

En los dos posts anteriores (“Mensajes vivientes” y “Envidia en la escuela”) escribí acerca de qué hacer para prevenir el bullying desde el hogar. Considero que este tema debe ser conversado una tarde con sus hijos. Creo además pertinente hablar sobre la capacidad de empatía, la autoestima y el asumir responsabilidad sobre sus actos (lo que hacen y dicen) como principales factores de protección frente al maltrato entre compañeros. Finalmente, les recordamos que, de diversas maneras, estamos comunicando a los alumnos el interés que tenemos en que nuestra escuela continúe siendo un lugar donde vengan a aprender con alegría, y que es fundamental que ellos también permitan a sus compañeros hacer lo mismo. 

Queremos ser un colegio en donde cada quien pueda brillar sin necesidad de apagar la luz de otro.

Envidia en la escuela: las víctimas del bullying

¿Quiénes son las posibles víctimas de maltrato por parte de otros compañeros? 

Aunque se dice que las víctimas suelen ser los niños o jóvenes con gustos y estilos distintos a los de los otros, que tienen baja competencia social, que no se defienden ante las bromas o burlas y que en general proyectan una imagen de ser vulnerables, las investigaciones señalan que cualquiera que destaque, quite protagonismo o despierte celo en otro, puede constituirse en víctima. La víctima suele despertar en el agresor sentimientos reiterados de inferioridad y envidia, pues le recuerda (sin ella saberlo) sus propios fracasos, frustraciones y debilidades, y el agresor reiteradamente se organiza u organiza a otros para matar social o psicológicamente a la víctima por envidia. 

¿Qué señales de alerta pueden indicarme que mi hijo(a) es víctima? 

• Manifiesta temor de ir a la escuela. 
• Se aísla respecto de sus pares. 
• Presenta síntomas emocionales o psicosomáticos (asistencia continua a la enfermería por dolores inexplicables o ansiedad, en especial en el recreo). 
• Si se le pregunta sobre algún hecho relacionado, lo niega, se angustia o entra en incongruencias. 
• Se percibe a sí mismo como indefenso (con la sensación de que nadie lo puede ayudar) y desvalorizado (con sentimientos de no ser tan bueno como quisiera en algún aspecto, a pesar de existir razones por las cuales podría sentirse orgulloso de sí mismo). 
• Habla del maltrato vivido por otros compañeros, tratando de probar cuál sería la reacción de sus padres ante la posibilidad de que estos se enteren de que él es víctima de maltrato. 

¿Hay niveles en la experimentación de ser víctima? 


Sí, en efecto, hay niveles progresivamente más peligrosos:

1. Objeto de juego (la víctima se siente confundida: “¿será esto en broma o en serio?”). 
2. Víctima resistente (se siente hostil: “me enfurece que me hagan esto, voy a responderle(s)”). 
3. Víctima indefensa (se siente ansiosa: “me siento muy inseguro y no hay nadie que pueda ayudarme”). 
4. Sometido autocrítico (se siente ineficiente: “quizá tenga(n) razón, algo malo debo tener para que me trate(n) así, creo que me lo merezco”). 
5. Enfermo destructivo (entra en depresión: “destruiré a mi(s) agresor(es)” o “me destruiré a mí mismo para solucionar esto”).

¿Hay cosas que puedo considerar para prevenir esto? 

Para prevenir puedo repensar junto con la familia sobre algunas cosas que hay que hacer y otras que hay que dejar que hacer: 
• Tener cuidado de no humillar o tratar a los hijos con ironía. Si se sienten tratados así en casa, les parecerá normal recibir un trato similar por parte de sus compañeros en la escuela. 
• Evitar el mensaje “no eres suficientemente bueno para mí”. Alentar la conducta o logro esperado. Criticar solo las conductas no deseadas del niño en vez de calificarlo de una manera general, como malo e ineficiente. 
• En las conversaciones dar mensajes claros dirigidos a potenciar el valor personal (“eres tan valioso como los otros”, “tienes el derecho a ser como eres”, “debes estar seguro de que si alguien te maltrata, no te mereces un trato así y de hecho, no eres el culpable de ello”. 
• Los hijos tienen que saber que deben contar a sus padres lo que les suceda. 
• El uso de la violencia física como respuesta ante el maltrato, puede llevarnos a un terreno peligroso; pues recomendar a los hijos que se defiendan agrediendo físicamente, invita al otro a hacer algo más en respuesta. Tengamos en cuenta que no podremos controlar las consecuencias en adelante. 
• Atender al eventual aislamiento y quejas, evitar minimizar estas situaciones. 
• Observar la relación entre hermanos que podría alimentar la sumisión. 
• Estimular la propia capacidad para resolver las cosas, si la situación no es muy grave como un bullying, sino sólo un conflicto entre compañeros, esperar lo prudencial para que se las arreglen entre ellos. Muchos padres no saben diferenciar entre abuso y conflicto, lo que puede llevarlos a percibir el hecho desproporcionadamente. 
• Estimular el aprendizaje de respuestas de protección ante la agresión (quejarse con el compañero, cuadrarlo con energía, bromear acerca de su intento por agredirlo, “guapearlo criollamente”, y el arma más fuerte, dejar en evidencia el motivo de la envidia o celo del agresor). 
• Dialogar acerca de lo permitido y no permitido en una relación entre compañeros. Es común que los chicos (sin ser víctimas) no puedan diferenciar ello, y se muestran flexibles con cosas que en realidad les molestan. 
• Finalmente, constituirnos en los principales depositarios de la confianza de nuestros hijos, para que (en especial) en los momentos más críticos seamos los principales canales de escucha y fuentes de consejo en su proceso de maduración.

29/3/12

Mensajes vivientes: los agresores en el bullying

Entre el año 2000 y el 2011 el número de denuncias por violencia familiar en el Perú llegó a aproximadamente 300,000 (lo cual no incluye la violencia vivida en secreto). Ante este registro me preguntaba por las personas involucradas tras estas situaciones denunciadas: hombres y mujeres, padres e hijos, agresores y víctimas, personas reales. 300,000 agresores que alguna vez fueron niños, que se sentaron en una mesa familiar, que fueron a una escuela, que estuvieron en contacto con adultos, los cuales, en alguna medida, vivieron atentos a ellos, algunos desconectados, otros “atentos”, pero, sin decir una palabra, minimizando, justificando o negando las faltas mientras sus niños iban entrenándose en maltratar a otros de acuerdo con su edad y perfeccionándose en sus formas de hacerlo.

Es que los humanos vivimos siempre con la posibilidad de ser dañados, es innegable, pero tenemos a la par una gran capacidad para dañar a otros. Creo que hay algunas acciones que pueden ayudar desde el hogar para disminuir las probabilidades del uso de esa capacidad en nuestros hijos. Enfatizo en el poder de nuestras acciones y de los diálogos (preventivos algunos y otros de confronte cuando la situación lo requiera) para orientarlos y acompañarlos en el proceso de aprender a convivir con las personas que los rodean.


• Enseñarles que siempre es posible controlarse: la ira, la envidia o, los celos son emociones de todo ser humano. Es imposible controlar la aparición de estas fuerzas de la naturaleza humana en nosotros, pero sí podemos decidir qué tiempo se quedan con nosotros y cómo manejarlas.
• Reflexionar con ellos acerca de cómo podrían estar viviendo a diario de acuerdo con la “ley del embudo”, todo lo ancho y cómodo para que pase yo, pero el paso angosto y difícil para los demás, o tratando de quedar bien a costa de dejar mal a otros (difamando, ridiculizando, manipulando, subestimando, discriminando, incluso golpeando); o todo lo bueno para mí y lo menos bueno para el otro; sintiéndose orgullosos de su hazaña. Denles la oportunidad o fuércenlos a hacer acciones en beneficio de otros. Complaciéndose de cooperar con otros, de ser artífices de la alegría de otros, les ayudará a descentrarse de sí mismos, pues, los que viven la “ley del embudo” como filosofía de vida, suelen pensar que son “el último chizito de la matiné” o “la medida de todas las cosas”.
• Reflexionar con ellos acerca de que el otro es un bien en sí mismo, que es amado por muchas personas como lo son ellos, y que tiene el derecho a estar bien. Al hacer algo en contra de una persona, están yendo en contra de la gran fuerza de amor de todos aquellos que lo respaldan.
• Muchos niños tienen la idea de que “si no ataco primero, los demás siempre van a abusar de mí”. Es importante reflexionar con ellos al respecto, nuestros hijos podrían estar viviendo asustados, tratando de asegurarse de que nadie los trate como tontos o débiles, llegando incluso a dudar de las buenas intenciones de la gente, todo el perfil de una persona paranoide. A partir de la pubertad cuando se inicia el interés por desarrollar amistades genuinas, su soledad podría agudizarse, pues los demás ya no lo aceptarán como amigo, porque es (dentro de su esquema) incapaz de confiar en los demás, y la confianza es un elemento fundamental para la construcción de las amistades.
• Encender el radar ante la manipulación de cerebros maquiavélicos. Aunque no los exime de responsabilidad, nuestros hijos muchas veces hacen daño manejados por otro que odia a la víctima. Ellos creen todo lo que les dice el manipulador. Si observamos en nuestros hijos esta fragilidad para dejarse envenenar, debemos actuar pronto. Quien ahora cede con facilidad ante la presión o a la persuasión absurda y falaz, más adelante será candidato a ceder rápidamente ante la presión para realizar acciones más dañinas. Hay que fortalecer su capacidad de autonomía, incluso su capacidad para valientemente decir “yo pienso diferente y por lo tanto hago diferente”.
• Estar atentos a cómo nosotros podemos ser modelos o incitadores de aquellas actitudes o acciones que precisamente intentamos que nuestros hijos no posean. Si hablamos mal de otros padres o de los compañeros de nuestros hijos, ellos pueden sentir que al maltratar a estas personas están siendo leales con nosotros. También podemos ser modelos de violencia cuando maltratamos a personas que viven en el hogar o incluso a nuestros propios hijos, a través de la desaprobación, las amenazas, la falta de disponibilidad en la vida de ellos, al exponerlos a corrupción, al pedirles resultados más allá de la perfección, al privarlos de cuidados básicos (teniendo el dinero para hacerlo) o al programar su vida, sin considerar su opinión.


Formar una actitud a favor de la convivencia positiva es un ejercicio que demanda un autoanálisis acerca de cómo actuamos para prevenir y de cómo intervenimos cuando hay incidentes. Por su parte, a nuestros hijos les demanda valentía para detectar y enfrentar o abandonar discursos violentos a tiempo, so pena de convertirse desde ya en un candidato óptimo a formar parte de una estadística como la expuesta al principio, y peor aún, arrastrando a otros a su infelicidad. Los niños son mensajes vivientes que enviamos al futuro, en ese sentido, creo que hay mucho por hacer tanto en la escuela como en la familia; estamos a tiempo, total, aún son niños.


Recomiendo ver estos videos:
Los niños ven, los niños hacen
Make your influence positive

21/9/11

El circuito del bullying y las emociones asociadas

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Cyberbullying: ¿En qué orientar a nuestros hijos o alumnos?


El cyberbullying es el uso de internet, celulares y videojuegos online para atormentar, amenazar, hostigar, humillar o molestar a otro. Al igual que el bullying, es sistemático, busca dañar a propósito, provocar un daño evitable, es injusto, reivindica la superioridad del agresor y provoca sufrimiento sin consentimiento y con indefensión en la víctima.

Según estadísticas, el 12,1% de los chicos entre 10 y 18 años de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela ha experimentado alguna forma de cyberbullying; y el 13% de los chicos de las mismas regiones reconoce haber realizado bullying con su celular o en la red.

Este es un tema que debe considerarse más como de sentido común y comunicación que como uno de tecnología. Aquí algunas sugerencias acerca de cómo intervenir.

Identificar si es cyberbullying o un conflicto entre compañeros

Tome las cosas con serenidad. Evite, a partir de tomar conocimiento del incidente, iniciar una batalla en la red. Trate de identificar si es acoso o un conflicto ocasional entre compañeros. Trate de descubrir quién o quiénes están detrás del supuesto acoso.

Tenga en cuenta que el lenguaje usado en la red puede confundirse con acoso, quizá se trate solo de una broma o burla que podría ser pasada por alto. La mejor medida para identificar de qué se trata es ver cómo se siente su hijo respecto de ello. Si hay amenazas, se debe informar a las personas pertinentes para tomar medidas preventivas. Si es un compañero del colegio, adviértalo al tutor.

Para mayor claridad, aquí algunas formas que puede tomar el cyberbullying:

  • Mandar mensajes amenazantes por e-mail o mensajes de texto.
  • Colgar una imagen comprometedora montada o real, difundir información personal que pueda avergonzar o dañar, individual o públicamente.
  • Crear o participar en grupos o páginas donde se inste a votar en una elección sobre quién es el más feo, tonto o cualquier otro calificativo.
  • Crear un perfil falso como si fuera de la víctima, publicando “confesiones” y afectando la reputación de esta.
  • Usar la dirección de correo electrónico de la víctima para que esta reciba spam o correos no deseados de desconocidos.
  • Hackear el correo electrónico para impedir su uso, leer sus mensajes violando la intimidad.
  • Provocar a la víctima y luego denunciarla por las agresiones que dio en respuesta.
  • Envenenar con rumores sobre un supuesto comportamiento dudoso o desleal de la víctima, de forma que otros asuman, sin dudar, hacer represalias o exclusiones.

Supervisar el uso de la red
Ayude a su hijo a conocer mecanismos para tener seguridad de relacionarse con quienes realmente desea y con quienes quiere que se comuniquen con él. Estas funciones se encuentran usualmente en la configuración de privacidad de sus cuentas de Facebook u otras redes sociales. Otra forma de acompañarlo es hacerse amigo de su hijo en la red.

“Googlee” a su hijo
Haga un seguimiento de cómo se comporta su hijo en la red. “Googlee” a su hijo a través de sus nombres, nicks, correos, dirección, números de teléfono, blogs creados por él. Puede usar la función Google Alertas para que periódicamente le llegue información a su correo de lo que publica su hijo en línea.

Orientar acerca de lo que publica, coloca o trasmite en las redes sociales
En los jóvenes hay un afán por exhibirse, ser popular o figurar. Es preciso que sepa
que eso puede llevarlo a excederse en aquello que publica o hace en la red. Hay que conversar acerca de cómo lo que publique, coloque o trasmita (textos, fotos, videos, grabaciones de voz) puede hacerlo más vulnerable al acoso si alguien tuviera la intención de dañarlo.

Bloquear al remitente
Indique a su hijo el bloqueo inmediato del remitente del acoso, si le pareció agresivo o no respondió a su petición de silenciarse o a la advertencia de ser bloqueado. Los Instant Messenger, en general, tienen la función de bloqueo de remitentes o con-tactos. Si el acosador cambiara de nick o enviara mensajes a través de otro contacto, proceda de la misma manera.

Informar al proveedor de Internet

El uso de una red social implica la aceptación expresa de un conjunto de políticas de respeto y responsabilidad en el uso del sistema. La violación de esas políticas implica la cancelación de la cuenta. Cuando suceda un incidente, denuncie al remitente ante el proveedor. En Facebook, puede hacerlo con el comando “denunciar”. Puede leer con su hijo http://www.facebook.com/safety/ El acosador debe saber que estar delante de la pantalla no lo protege de ser denunciado.

Conversar acerca de los límites de la lealtad
Muchos jóvenes, en aras de mostrar lealtad o amistad, intercambian sus passwords. El hacerlo le confiere una responsabilidad sobre la eventual suplantación y mensajes que se envíen a partir de la cadena que se puede iniciar. El password debe ser siempre mantenido en reserva.

Informar a la escuela
La escuela continúa más allá de timbre final de clases por la tarde. Sigue en los celulares, en la movilidad, a través de los smartphones y las redes sociales. El cyberbullying puede ser un camino para llevar situaciones que se dan dentro del colegio a la red. Notifique al colegio. Ello puede darle más seguridad a su hijo. Si lo acosan, guarde las pruebas.

Conociendo a los acosadores
Basado en las ideas de Parry Aftab de WiredSafety.org

El ángel vengador
Es quien alguna vez fue víctima y quiere dar una lección o quiere proteger a alguien que está siendo acosado. Usualmente aparece cuando no hay formas de expresar o denunciar acosos. Suele actuar solo.

El hambriento de poder
Interesado en demostrar que tiene poder y los compañeros hacen lo que él o ella quiere, o que puede controlar a través del miedo. Suele rodearse de audiencia, con la cual alardea de su poder. Disfruta de ver cómo se afecta la víctima y cómo los demás espectadores son manipulados en sus percepciones.

La venganza de los nerds
Su intención es asustar o avergonzar a sus víctimas y se ampara en el anonimato de internet y en el hecho de que nunca tiene que enfrentarse a ellas. Suele dedicarse a su víctima solo y mantiene sus acciones al margen de sus amigos. No tiene conciencia de la gravedad de lo que hace. Recurre al cyberbullying por poder. Debido a este impulso y a su dominio técnico, puede ser el más peligroso de todos los acosadores cibernéticos.

La regia
Busca acosar por entretenimiento, motivada por el ego y la inmadurez. Usualmente sus víctimas son otras chicas y se reúne en la habitación (pijamada) o la sala de la casa para cometer cyberbullying. Busca el reconocimiento de su poder intimidante. Cuando no resulta divertido, termina.

El acosador involuntario
Puede haber reaccionado a un mensaje de odio o de provocación recibido. No tiene intención de atacar, solamente responde sin pensar en las consecuencias de “presionar enter”. Los demás suelen sorprenderse de él cuando es identificado. Nadie lo podría creer.

16/4/11

Bullying: Dragones y Ratones


“No hay necesidad de apagar la luz del prójimo para que la nuestra pueda brillar”

El dragón y el ratón simbolizan los modos en que nuestros hijos pueden enfocar su mundo de relaciones sociales.Por un lado, el dragón es un animal que va dañando por ahí con el fuego de su boca y que puede simbolizar: la posición “yo gano, tu pierdes” el intento constante de conseguir las cosas por la fuerza la imposición de los propios intereses sobre los demás la agresividad y el descontrol en el cuerpo y la boca la dificultad para comprender el impacto de la propia violencia sobre los otros.

Y, por otro lado, el ratón es un animal tímido que puede simbolizar: la posición “yo pierdo, tú ganas” la dificultad para expresar las insatisfacciones la vergüenza y el susto el abandono o postergación de los propios intereses, priorizando los de los otros el ser víctima del abuso de otros la dificultad para reconocer y detener la violencia de otros.

Ambos estilos (agresivo y pasivo) dificultan la posibilidad de llevarse bien con los demás y de convivir saludablemente en el mundo. La manera más adecuada de prevenir estos estilos es, ante todo, observarlos en los hijos, así como constituirnos en observadores de nosotros mismos y nuestras formas de proceder y concebir las relaciones sociales de los niños y jóvenes.
¿Qué situaciones podemos evitar o promover en el hogar para que no se consolide el estilo dragón o el estilo ratón? Aquí un listado de aquellas que parecen tener más peso:

Dragón

1. No permitir la exclusión de compañeros de las invitaciones a casa. Si hay una fiesta, estar alerta cuando de todos excluyen a uno o dos.
2. Evitar hacer comentarios negativos o desvalorizantes de otros niños o jóvenes frente a los hijos, éstos últimos podrían tomar acciones en aras de ser leales a sus padres o sentir que es válido sentir ira en nombre de sus padres.
3. No ser permisivos con la conducta agresiva de los hijos; la violencia usualmente se incrementa cuando no hay nada que la detenga.
4. No mezclar los problemas personales con otros padres de familia con las relaciones que puedan tener sus hijos o viceversa.
5. Estar alerta a los mensajes que envían a través del Facebook cuando estos son ofensivos, discriminatorios o estimulan a otros a unírseles en contra de alguien.
6. Acordar pocas reglas familiares. En caso de no cumplirlas, aplicar una consecuencia siempre. Es útil que los hijos sientan responsabilidad sobre sus actos y que sean conscientes de que éstos afectan a otros.
7. Evitar el uso excesivo del castigo o el hostigamiento (a través de un exceso de reglas), ya que los hijos suelen desplazar las acciones frente a ellos hacia otras personas.
8. Estar alertas a cómo los hijos perciben nuestros conflictos conyugales, cómo perciben nuestra forma de resolverlos: si es asertiva o si es quizá agresiva (como dragón) o pasiva (como ratón).
9. Estar atentos a cómo llegan a los hijos los mensajes de motivación al éxito y la concepción de competencia. Verificar si estos significan opacar a otros para sobresalir, para así evitar este tipo de mensajes.
10. Quizá algunas veces se vean provocados por algunos compañeros, pero deben comprender que no pueden evitar que sus compañeros se comporten como lo hacen. Sin embargo, él o ella sí puede controlar sus respuestas frente a estas situaciones.
11. Evitar mensajes en casa que estimulen, validen o alienten la violencia (física, verbal, psicológica o virtual) contra otros.
12. Si saben que sus hijos han ofendido a algún compañero, no dejen de intervenir, es una oportunidad para ayudarlos. Un niño o joven agresivo expresa la necesidad de ser ayudado a través de su conducta.


Ratón


1. No ignorar las señales de aviso como aislamiento y molestias sistemáticas de otros niños.
2. Estar alertas a mensajes que en el hogar intimiden, ridiculicen o desvaloricen a los propios hijos (todas ellas formas de rechazo), haciéndolos tolerantes a la violencia y a la exclusión de otros contra ellos.
3. Felicitar sus logros, pues al minimizarlos los invitamos a ser incompetentes o a ser alumnos brillantes, pero a un costo emocional alto. En ambos casos el mensaje es uno solo: “no eres suficientemente bueno para nosotros”.
4. Estar alerta en casa a acciones que perpetuán la pasividad (limitarles la independencia, liberarlos de responsabilidades, sobreprotegerlos, etc.), ello genera inseguridad en su propia capacidad de resolver sus problemas.
5. Observar las interacciones agresivas entre hermanos, verificar qué rol asume cada hijo en esos enfrentamientos y qué sentimientos tienen al final (estar atentos a sentimientos de sumisión o impotencia, o a molestar más para ganar atención de ellos).
6. Estimular respuestas de protección rápidas y seguras frente a la agresión (“No te permito que…”).
7. Conversar con los hijos acerca de lo que es permitido y no permitido en la relación con los compañeros, enseñarles acerca de sus derechos personales o derechos asertivos.
8. Lograr espacios con los hijos para conversar acerca de cómo se sienten y qué los estimula a sentirse así (no basta con respuestas de” bien”, “mal”, o ”más o menos”, es útil ir ampliando el lenguaje que describa sus emociones ). Hay que hacerles notar que sus padres son personas con las cuales pueden contar para hablar, con entera confianza, de lo que sienten y lo que les sucede.

Convertirse en humano es un proceso de aprendizaje de la tolerancia, del respeto y del amor, y un estar alerta a las ofertas de convertirse en dragón o ratón, para despercudirse de ellas. Este proceso de aprendizaje descansa en gran medida en la familia, otro tanto en la escuela y otro en la comunidad.