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26/7/13

Bests Friends Forever (BFF) o Mejores Amigas para Siempre (MAPS)


No es un matrimonio, pero hay un pacto de fidelidad, compromiso, exclusividad y hasta devoción.

No es un ejército, pero tiene jerarquías y sus miembros suelen uniformarse o estandarizarse de alguna manera.

No es una secta, pero suelen excluir o menospreciar a quienes no piensan o se parecen a ellas; es más, si una reta al líder, en la práctica desafía a todas.

No es la selección de algún deporte, pero muchas aspiran a ser parte y para ello ejecutan actos de riesgo o sumisión, o que las hagan elegibles.

No es un trauma, pero hay un sufrimiento luego del castigo del “hielo” por dar alguna señal de traición o dejar entrever la sospecha de ello; se vive en el estrés de evitar hacer o decir algo que pueda molestar a las a veces llamadas…

Bests Friends Forever (BFF) o MAPS

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La juventud acumulada de los abuelos o lo que los abuelos quieren decir a los padres de sus nietos

Sería interesante que si usted recibe la ayuda de un abuelo o abuela para la crianza de sus hijos, pueda darse un tiempo para preguntarle acerca de cómo se siente en su rol y las responsabilidades que se le otorgan. Pues si bien es abuelo de sus hijos, aún sigue siendo padre suyo, y los padres siempre tenemos algo que decirles a nuestros hijos. Trate de crear usted humildemente este espacio, uno siempre puede aprender y mejorar a través del consejo y opinión de los mayores de la familia.

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29/3/12

Mensajes vivientes: los agresores en el bullying

Entre el año 2000 y el 2011 el número de denuncias por violencia familiar en el Perú llegó a aproximadamente 300,000 (lo cual no incluye la violencia vivida en secreto). Ante este registro me preguntaba por las personas involucradas tras estas situaciones denunciadas: hombres y mujeres, padres e hijos, agresores y víctimas, personas reales. 300,000 agresores que alguna vez fueron niños, que se sentaron en una mesa familiar, que fueron a una escuela, que estuvieron en contacto con adultos, los cuales, en alguna medida, vivieron atentos a ellos, algunos desconectados, otros “atentos”, pero, sin decir una palabra, minimizando, justificando o negando las faltas mientras sus niños iban entrenándose en maltratar a otros de acuerdo con su edad y perfeccionándose en sus formas de hacerlo.

Es que los humanos vivimos siempre con la posibilidad de ser dañados, es innegable, pero tenemos a la par una gran capacidad para dañar a otros. Creo que hay algunas acciones que pueden ayudar desde el hogar para disminuir las probabilidades del uso de esa capacidad en nuestros hijos. Enfatizo en el poder de nuestras acciones y de los diálogos (preventivos algunos y otros de confronte cuando la situación lo requiera) para orientarlos y acompañarlos en el proceso de aprender a convivir con las personas que los rodean.


• Enseñarles que siempre es posible controlarse: la ira, la envidia o, los celos son emociones de todo ser humano. Es imposible controlar la aparición de estas fuerzas de la naturaleza humana en nosotros, pero sí podemos decidir qué tiempo se quedan con nosotros y cómo manejarlas.
• Reflexionar con ellos acerca de cómo podrían estar viviendo a diario de acuerdo con la “ley del embudo”, todo lo ancho y cómodo para que pase yo, pero el paso angosto y difícil para los demás, o tratando de quedar bien a costa de dejar mal a otros (difamando, ridiculizando, manipulando, subestimando, discriminando, incluso golpeando); o todo lo bueno para mí y lo menos bueno para el otro; sintiéndose orgullosos de su hazaña. Denles la oportunidad o fuércenlos a hacer acciones en beneficio de otros. Complaciéndose de cooperar con otros, de ser artífices de la alegría de otros, les ayudará a descentrarse de sí mismos, pues, los que viven la “ley del embudo” como filosofía de vida, suelen pensar que son “el último chizito de la matiné” o “la medida de todas las cosas”.
• Reflexionar con ellos acerca de que el otro es un bien en sí mismo, que es amado por muchas personas como lo son ellos, y que tiene el derecho a estar bien. Al hacer algo en contra de una persona, están yendo en contra de la gran fuerza de amor de todos aquellos que lo respaldan.
• Muchos niños tienen la idea de que “si no ataco primero, los demás siempre van a abusar de mí”. Es importante reflexionar con ellos al respecto, nuestros hijos podrían estar viviendo asustados, tratando de asegurarse de que nadie los trate como tontos o débiles, llegando incluso a dudar de las buenas intenciones de la gente, todo el perfil de una persona paranoide. A partir de la pubertad cuando se inicia el interés por desarrollar amistades genuinas, su soledad podría agudizarse, pues los demás ya no lo aceptarán como amigo, porque es (dentro de su esquema) incapaz de confiar en los demás, y la confianza es un elemento fundamental para la construcción de las amistades.
• Encender el radar ante la manipulación de cerebros maquiavélicos. Aunque no los exime de responsabilidad, nuestros hijos muchas veces hacen daño manejados por otro que odia a la víctima. Ellos creen todo lo que les dice el manipulador. Si observamos en nuestros hijos esta fragilidad para dejarse envenenar, debemos actuar pronto. Quien ahora cede con facilidad ante la presión o a la persuasión absurda y falaz, más adelante será candidato a ceder rápidamente ante la presión para realizar acciones más dañinas. Hay que fortalecer su capacidad de autonomía, incluso su capacidad para valientemente decir “yo pienso diferente y por lo tanto hago diferente”.
• Estar atentos a cómo nosotros podemos ser modelos o incitadores de aquellas actitudes o acciones que precisamente intentamos que nuestros hijos no posean. Si hablamos mal de otros padres o de los compañeros de nuestros hijos, ellos pueden sentir que al maltratar a estas personas están siendo leales con nosotros. También podemos ser modelos de violencia cuando maltratamos a personas que viven en el hogar o incluso a nuestros propios hijos, a través de la desaprobación, las amenazas, la falta de disponibilidad en la vida de ellos, al exponerlos a corrupción, al pedirles resultados más allá de la perfección, al privarlos de cuidados básicos (teniendo el dinero para hacerlo) o al programar su vida, sin considerar su opinión.


Formar una actitud a favor de la convivencia positiva es un ejercicio que demanda un autoanálisis acerca de cómo actuamos para prevenir y de cómo intervenimos cuando hay incidentes. Por su parte, a nuestros hijos les demanda valentía para detectar y enfrentar o abandonar discursos violentos a tiempo, so pena de convertirse desde ya en un candidato óptimo a formar parte de una estadística como la expuesta al principio, y peor aún, arrastrando a otros a su infelicidad. Los niños son mensajes vivientes que enviamos al futuro, en ese sentido, creo que hay mucho por hacer tanto en la escuela como en la familia; estamos a tiempo, total, aún son niños.


Recomiendo ver estos videos:
Los niños ven, los niños hacen
Make your influence positive

21/9/11

El circuito del bullying y las emociones asociadas

Click sobre la imagen para ampliar




Cyberbullying: ¿En qué orientar a nuestros hijos o alumnos?


El cyberbullying es el uso de internet, celulares y videojuegos online para atormentar, amenazar, hostigar, humillar o molestar a otro. Al igual que el bullying, es sistemático, busca dañar a propósito, provocar un daño evitable, es injusto, reivindica la superioridad del agresor y provoca sufrimiento sin consentimiento y con indefensión en la víctima.

Según estadísticas, el 12,1% de los chicos entre 10 y 18 años de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela ha experimentado alguna forma de cyberbullying; y el 13% de los chicos de las mismas regiones reconoce haber realizado bullying con su celular o en la red.

Este es un tema que debe considerarse más como de sentido común y comunicación que como uno de tecnología. Aquí algunas sugerencias acerca de cómo intervenir.

Identificar si es cyberbullying o un conflicto entre compañeros

Tome las cosas con serenidad. Evite, a partir de tomar conocimiento del incidente, iniciar una batalla en la red. Trate de identificar si es acoso o un conflicto ocasional entre compañeros. Trate de descubrir quién o quiénes están detrás del supuesto acoso.

Tenga en cuenta que el lenguaje usado en la red puede confundirse con acoso, quizá se trate solo de una broma o burla que podría ser pasada por alto. La mejor medida para identificar de qué se trata es ver cómo se siente su hijo respecto de ello. Si hay amenazas, se debe informar a las personas pertinentes para tomar medidas preventivas. Si es un compañero del colegio, adviértalo al tutor.

Para mayor claridad, aquí algunas formas que puede tomar el cyberbullying:

  • Mandar mensajes amenazantes por e-mail o mensajes de texto.
  • Colgar una imagen comprometedora montada o real, difundir información personal que pueda avergonzar o dañar, individual o públicamente.
  • Crear o participar en grupos o páginas donde se inste a votar en una elección sobre quién es el más feo, tonto o cualquier otro calificativo.
  • Crear un perfil falso como si fuera de la víctima, publicando “confesiones” y afectando la reputación de esta.
  • Usar la dirección de correo electrónico de la víctima para que esta reciba spam o correos no deseados de desconocidos.
  • Hackear el correo electrónico para impedir su uso, leer sus mensajes violando la intimidad.
  • Provocar a la víctima y luego denunciarla por las agresiones que dio en respuesta.
  • Envenenar con rumores sobre un supuesto comportamiento dudoso o desleal de la víctima, de forma que otros asuman, sin dudar, hacer represalias o exclusiones.

Supervisar el uso de la red
Ayude a su hijo a conocer mecanismos para tener seguridad de relacionarse con quienes realmente desea y con quienes quiere que se comuniquen con él. Estas funciones se encuentran usualmente en la configuración de privacidad de sus cuentas de Facebook u otras redes sociales. Otra forma de acompañarlo es hacerse amigo de su hijo en la red.

“Googlee” a su hijo
Haga un seguimiento de cómo se comporta su hijo en la red. “Googlee” a su hijo a través de sus nombres, nicks, correos, dirección, números de teléfono, blogs creados por él. Puede usar la función Google Alertas para que periódicamente le llegue información a su correo de lo que publica su hijo en línea.

Orientar acerca de lo que publica, coloca o trasmite en las redes sociales
En los jóvenes hay un afán por exhibirse, ser popular o figurar. Es preciso que sepa
que eso puede llevarlo a excederse en aquello que publica o hace en la red. Hay que conversar acerca de cómo lo que publique, coloque o trasmita (textos, fotos, videos, grabaciones de voz) puede hacerlo más vulnerable al acoso si alguien tuviera la intención de dañarlo.

Bloquear al remitente
Indique a su hijo el bloqueo inmediato del remitente del acoso, si le pareció agresivo o no respondió a su petición de silenciarse o a la advertencia de ser bloqueado. Los Instant Messenger, en general, tienen la función de bloqueo de remitentes o con-tactos. Si el acosador cambiara de nick o enviara mensajes a través de otro contacto, proceda de la misma manera.

Informar al proveedor de Internet

El uso de una red social implica la aceptación expresa de un conjunto de políticas de respeto y responsabilidad en el uso del sistema. La violación de esas políticas implica la cancelación de la cuenta. Cuando suceda un incidente, denuncie al remitente ante el proveedor. En Facebook, puede hacerlo con el comando “denunciar”. Puede leer con su hijo http://www.facebook.com/safety/ El acosador debe saber que estar delante de la pantalla no lo protege de ser denunciado.

Conversar acerca de los límites de la lealtad
Muchos jóvenes, en aras de mostrar lealtad o amistad, intercambian sus passwords. El hacerlo le confiere una responsabilidad sobre la eventual suplantación y mensajes que se envíen a partir de la cadena que se puede iniciar. El password debe ser siempre mantenido en reserva.

Informar a la escuela
La escuela continúa más allá de timbre final de clases por la tarde. Sigue en los celulares, en la movilidad, a través de los smartphones y las redes sociales. El cyberbullying puede ser un camino para llevar situaciones que se dan dentro del colegio a la red. Notifique al colegio. Ello puede darle más seguridad a su hijo. Si lo acosan, guarde las pruebas.

Conociendo a los acosadores
Basado en las ideas de Parry Aftab de WiredSafety.org

El ángel vengador
Es quien alguna vez fue víctima y quiere dar una lección o quiere proteger a alguien que está siendo acosado. Usualmente aparece cuando no hay formas de expresar o denunciar acosos. Suele actuar solo.

El hambriento de poder
Interesado en demostrar que tiene poder y los compañeros hacen lo que él o ella quiere, o que puede controlar a través del miedo. Suele rodearse de audiencia, con la cual alardea de su poder. Disfruta de ver cómo se afecta la víctima y cómo los demás espectadores son manipulados en sus percepciones.

La venganza de los nerds
Su intención es asustar o avergonzar a sus víctimas y se ampara en el anonimato de internet y en el hecho de que nunca tiene que enfrentarse a ellas. Suele dedicarse a su víctima solo y mantiene sus acciones al margen de sus amigos. No tiene conciencia de la gravedad de lo que hace. Recurre al cyberbullying por poder. Debido a este impulso y a su dominio técnico, puede ser el más peligroso de todos los acosadores cibernéticos.

La regia
Busca acosar por entretenimiento, motivada por el ego y la inmadurez. Usualmente sus víctimas son otras chicas y se reúne en la habitación (pijamada) o la sala de la casa para cometer cyberbullying. Busca el reconocimiento de su poder intimidante. Cuando no resulta divertido, termina.

El acosador involuntario
Puede haber reaccionado a un mensaje de odio o de provocación recibido. No tiene intención de atacar, solamente responde sin pensar en las consecuencias de “presionar enter”. Los demás suelen sorprenderse de él cuando es identificado. Nadie lo podría creer.

16/4/11

Bullying: Dragones y Ratones


“No hay necesidad de apagar la luz del prójimo para que la nuestra pueda brillar”

El dragón y el ratón simbolizan los modos en que nuestros hijos pueden enfocar su mundo de relaciones sociales.Por un lado, el dragón es un animal que va dañando por ahí con el fuego de su boca y que puede simbolizar: la posición “yo gano, tu pierdes” el intento constante de conseguir las cosas por la fuerza la imposición de los propios intereses sobre los demás la agresividad y el descontrol en el cuerpo y la boca la dificultad para comprender el impacto de la propia violencia sobre los otros.

Y, por otro lado, el ratón es un animal tímido que puede simbolizar: la posición “yo pierdo, tú ganas” la dificultad para expresar las insatisfacciones la vergüenza y el susto el abandono o postergación de los propios intereses, priorizando los de los otros el ser víctima del abuso de otros la dificultad para reconocer y detener la violencia de otros.

Ambos estilos (agresivo y pasivo) dificultan la posibilidad de llevarse bien con los demás y de convivir saludablemente en el mundo. La manera más adecuada de prevenir estos estilos es, ante todo, observarlos en los hijos, así como constituirnos en observadores de nosotros mismos y nuestras formas de proceder y concebir las relaciones sociales de los niños y jóvenes.
¿Qué situaciones podemos evitar o promover en el hogar para que no se consolide el estilo dragón o el estilo ratón? Aquí un listado de aquellas que parecen tener más peso:

Dragón

1. No permitir la exclusión de compañeros de las invitaciones a casa. Si hay una fiesta, estar alerta cuando de todos excluyen a uno o dos.
2. Evitar hacer comentarios negativos o desvalorizantes de otros niños o jóvenes frente a los hijos, éstos últimos podrían tomar acciones en aras de ser leales a sus padres o sentir que es válido sentir ira en nombre de sus padres.
3. No ser permisivos con la conducta agresiva de los hijos; la violencia usualmente se incrementa cuando no hay nada que la detenga.
4. No mezclar los problemas personales con otros padres de familia con las relaciones que puedan tener sus hijos o viceversa.
5. Estar alerta a los mensajes que envían a través del Facebook cuando estos son ofensivos, discriminatorios o estimulan a otros a unírseles en contra de alguien.
6. Acordar pocas reglas familiares. En caso de no cumplirlas, aplicar una consecuencia siempre. Es útil que los hijos sientan responsabilidad sobre sus actos y que sean conscientes de que éstos afectan a otros.
7. Evitar el uso excesivo del castigo o el hostigamiento (a través de un exceso de reglas), ya que los hijos suelen desplazar las acciones frente a ellos hacia otras personas.
8. Estar alertas a cómo los hijos perciben nuestros conflictos conyugales, cómo perciben nuestra forma de resolverlos: si es asertiva o si es quizá agresiva (como dragón) o pasiva (como ratón).
9. Estar atentos a cómo llegan a los hijos los mensajes de motivación al éxito y la concepción de competencia. Verificar si estos significan opacar a otros para sobresalir, para así evitar este tipo de mensajes.
10. Quizá algunas veces se vean provocados por algunos compañeros, pero deben comprender que no pueden evitar que sus compañeros se comporten como lo hacen. Sin embargo, él o ella sí puede controlar sus respuestas frente a estas situaciones.
11. Evitar mensajes en casa que estimulen, validen o alienten la violencia (física, verbal, psicológica o virtual) contra otros.
12. Si saben que sus hijos han ofendido a algún compañero, no dejen de intervenir, es una oportunidad para ayudarlos. Un niño o joven agresivo expresa la necesidad de ser ayudado a través de su conducta.


Ratón


1. No ignorar las señales de aviso como aislamiento y molestias sistemáticas de otros niños.
2. Estar alertas a mensajes que en el hogar intimiden, ridiculicen o desvaloricen a los propios hijos (todas ellas formas de rechazo), haciéndolos tolerantes a la violencia y a la exclusión de otros contra ellos.
3. Felicitar sus logros, pues al minimizarlos los invitamos a ser incompetentes o a ser alumnos brillantes, pero a un costo emocional alto. En ambos casos el mensaje es uno solo: “no eres suficientemente bueno para nosotros”.
4. Estar alerta en casa a acciones que perpetuán la pasividad (limitarles la independencia, liberarlos de responsabilidades, sobreprotegerlos, etc.), ello genera inseguridad en su propia capacidad de resolver sus problemas.
5. Observar las interacciones agresivas entre hermanos, verificar qué rol asume cada hijo en esos enfrentamientos y qué sentimientos tienen al final (estar atentos a sentimientos de sumisión o impotencia, o a molestar más para ganar atención de ellos).
6. Estimular respuestas de protección rápidas y seguras frente a la agresión (“No te permito que…”).
7. Conversar con los hijos acerca de lo que es permitido y no permitido en la relación con los compañeros, enseñarles acerca de sus derechos personales o derechos asertivos.
8. Lograr espacios con los hijos para conversar acerca de cómo se sienten y qué los estimula a sentirse así (no basta con respuestas de” bien”, “mal”, o ”más o menos”, es útil ir ampliando el lenguaje que describa sus emociones ). Hay que hacerles notar que sus padres son personas con las cuales pueden contar para hablar, con entera confianza, de lo que sienten y lo que les sucede.

Convertirse en humano es un proceso de aprendizaje de la tolerancia, del respeto y del amor, y un estar alerta a las ofertas de convertirse en dragón o ratón, para despercudirse de ellas. Este proceso de aprendizaje descansa en gran medida en la familia, otro tanto en la escuela y otro en la comunidad.

19/6/10

Si todas las teclas del piano sonaran igual …


Hay ocasiones en que nos quedamos absortos mirando el sueño de nuestros hijos y nos preguntamos cuán amados serán en el futuro, deseando que hallen personas que los quieran tanto como nosotros. Sin embargo, lo real es que a medida que los hijos crecen, perdemos el control del mundo en el que viven. De hecho, este no es tan protector como el de la familia o la escuela. Por esto es importante que los ayudemos a reducir los riesgos que implica este “salir afuera”. Ser tolerante hoy en día es remar contra la corriente. Ayudarlos a forjar compañerismo y amistad mutua es una empresa complicada cuando los mensajes que se reciben en los medios de comunicación sobre la forma de relacionarnos tratan de excluir, chismear, “maletear”, “franelear”, aprovecharse del otro, coludirse en contra del diferente o fanatizarse en una especie de logia, distorsionando el sentido de la amistad y las relaciones sociales, y adjudicándole al niño o joven un rol equivocado que puede asumir como su estilo de vincularse con las personas. 

¿En qué medida nuestras acciones contribuyen a que esos mensajes calen más rápido o se agudicen en nuestros hijos? Evitemos apoyar acciones o actitudes en ellos que, a corto o mediano plazo, inviten a que las personas que los rodean les muestren lo peor de sí mismas.Ayudémosles a ser tolerantes con los demás. Tolerar es una forma de invitar al otro a “ser parte de”. Cuando nuestros hijos están en contacto con diferentes formas de ser y vivir, aprenden a aceptar con naturalidad las diferencias y los enfoques diversos de las personas. Estas podrían tener razón además de una propia concepción especial de la felicidad.

Si todas las teclas del piano sonaran igual, no se podrían crear armonías musicales. Quizá por ello, cuando se compone una pieza musical, se habla de “arreglos”, pues las notas deben “arreglárselas” para armonizar en una hermosa convivencia. La posibilidad de la convivencia radica en el respeto y la valoración de las diferencias, en aceptar que los demás son como son y no en pretender que sean como nosotros quisiéramos que sean. Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, esa visión selectiva nos abre el panorama hacia nosotros mismos, como un boomerang, permitiéndonos hallar lo mejor de nosotros mismos también. En ese sentido adquiere valor el pensamiento “dime qué odias en los demás y te diré qué es lo que no aceptas de ti”. La tolerancia es una invitación para el afecto y aprecio de los demás.


Es una fuente de integración que permite forjar amistades íntimas y de apoyo mutuo. Educar a nuestros hijos en tolerancia implica estimularlos a entender a los demás, a cooperar, a ser sensibles a las necesidades del otro. También supone enseñarles a estar alerta y ser críticos ante la intolerancia, la discriminación y los abusos. Quien aprende a pensar de forma tolerante nunca deja de pensar así.

“Los problemas eran los mismos, queríamos paz en la tierra, amor y tolerancia entre las personas de todo el mundo. Hemos aprendido que el cambio es lento”. Paul McCartney

Hijos en medio de las discusiones de sus padres


En la semana varios de nuestros alumnos me conversaron acerca de lo mal que la pasan cuando viven en medio de un ambiente familiar con discusiones, peleas y agresividad, me describieron cómo se sienten paralizados, atemorizados, con ganas de escapar, de no estar allí, con muchas fantasías negativas y en algunos casos con sentimientos de culpa.
Ser testigo de este tipo de enfrentamientos les afecta mucho. Sin embargo, las discusiones son naturales en la vida de pareja, y hay que aprender a discutir y tomar en cuenta algunas pautas para que en ese proceso de llegar a “acuerdos”, no se vean afectados emocionalmente sus hijos.
Hay algunas sugerencias que deseo expresarle para minimizar el daño que hacen las discusiones a sus hijos:
Explíquele a sus hijos que es natural tener opiniones diferentes y discutir, pero que hay maneras de hacerlo bien. Aprenda a discutir sin gritos ni insultos, sin echarle la culpa al otro y aceptando los puntos de vista de su pareja aunque no los comparta.
Los problemas de pareja deben de discutirse en privado, sin que los escuchen, para así evitar todo tipo de fantasías y dolor en ellos. Protéjalos de ver escenas de violencia. Por ello acuerde discutir en otro momento o lugar. Postergar también ayuda a calmarse y pensar mejor los argumentos para discutir.
Evite colocar a sus hijos al medio, tratando de que tomen una posición a favor de uno de ustedes o preguntándoles de qué lado están. Eso los hará sufrir mucho, pues ellos aman a sus dos padres y no pueden decidir a quién quieren más. Se sentirán como Túpac Amaru, paralizados, sin poder resolver nada. Ellos tienen derecho a tener a sus dos papás con imágenes sólidas y admirables.
Evite convertir a sus hijos en su apoyo emocional, haciéndoles oír sus problemas de pareja, eso quizá le haga sentir bien a usted, pero, sus hijos conocerán mucha información que no deberían, por el impacto emocional que les puede causar (impotencia de no poder hacer mucho para ayudarle o rabia en contra del otro padre). Asimismo, les dará mucho poder, usted y su hijo se pondrán al mismo nivel. Mejor converse con alguien de su confianza, un amigo que le pueda entender.
Esté atento a cómo expresa su violencia en las discusiones (arrojando cosas, poniendo cara rabiosa, con insultos o mentiras), ya que sus hijos, por más pequeños que sean están atentos a todos esos detalles. Es preciso discutir con responsabilidad, ello implica ver dónde lo hacemos y además ver cuál es el impacto de estas discusiones en quienes nos rodean.
Si la discusión comenzó por alguna discrepancia respecto de la crianza (porque su pareja fue demasiado fuerte o blanda desde su punto de vista), converse con su hijo para aclararle que él no es culpable de que discutan o peleen, quizá pudo haberse iniciado por eso, pero, acepte que no supieron cómo manejar su discusión y por ello se comportaron de manera violenta, que habían otras maneras de arreglar las cosas.
Los niños y adolescentes poseen mucha imaginación, esté atento pues pueden concluir que hay una posibilidad de separación, y sentirse muy inseguros y temerosos.
Esté atento también cuando parece que no les afecta nada, muchos niños y jóvenes deciden ocultar sus sentimientos, para no generar más problemas a sus padres y agravar las cosas.
Si vive una relación en la que las discusiones y las peleas son constantes, en una escalada de violencia, con sufrimiento para ambos miembros de la pareja, imagine lo que sentirán sus hijos. Busque ayuda profesional para afrontar la recuperación de su relación o para que la separación suceda de manera ordenada y con las menores consecuencias en sus hijos. Puede haber fracasado como pareja, pero no puede darse además el lujo de fracasar como padre. La Terapia Familiar Sistémica considero es una forma de intervención muy útil para el manejo de estas situaciones que afectan a todo el hogar.
Tener como pareja bajo el mismo techo a dos personas con diferentes maneras de pensar, sentir y ser, es el lugar propicio para potenciales discusiones y enfrentamientos. Sin embargo, el amor que los unió les confiere la responsabilidad de crear un ambiente seguro, cálido y de valoración para todos sus miembros.

18/6/09

Cyberbullying

El cyberbullying es el ataque recurrente o el acoso psicológico entre personas de la misma edad mediante amenazas, insultos, etiquetas, humillaciones, expresiones de odio, etc. a través del uso de internet, telefonía móvil y videojuegos online.
Frente a ello, como medidas de seguridad y prevención les recomiendo estos 7 puntos:

1. Observar y orientar a sus hijos en el uso que le dan a sus perfiles personales en Facebook, Hi5 o My Space, chats como MSN y Yahoo Messenger, asi como, cuentas de correo electrónico, de tal manera que no se constituyan en medios para ofender, intimidar u hostigar a otras personas.

2. Conversar acerca de los mensajes o imágenes colocadas por ellos que podrían hacer que otros se sientan mal.

3. Si saben que sus hijos han ofendido a algún compañero, no dejen de intervenir, es una oportu-nidad para ayudarlos. Un niño o joven agresivo a través de su conducta expresa su necesidad de ser ayudado.

4. Preguntarles si han sido objeto de hostigamiento u ofensa en estas páginas.

5. Enseñarles a no responder a mensajes que los intimiden y a bloquear contactos de sus listas o a personas que los estén molestando, esas personas tienen algún problema y no es necesario darles atención.

6. Enseñarles cómo proteger su privacidad en internet y enseñarles a respetar la privacidad e integridad de las otras personas.

7. Enseñarles que en caso de ser hostigados, siempre el responsable es quien está hostigándolos. Explicarles que si los molestan tienen derecho a ser escuchados y deben solicitar ayuda, que no se lo callen, y que tienen en ustedes a personas en quienes confiar.

El cyberbullying afecta emocionalmente tanto al agresor como a la víctima. Por un lado, le permite al agresor aprender a disfrutar del hostigar y causar daño a otro, y por otro lado, a la víctima la intimida, le da una sensación de vivir en peligro, afecta su autoestima y sentimiento de seguridad en sí misma.

Hagamos esfuerzos para que nuestros niños y jóvenes se desarrollen saludables tanto física como psicológicamente, aprendan el sentido de la convivencia armoniosa y el respeto por los demás, así como a disfrutar de las emociones positivas que se experimentan en la relación con sus pares.

20/4/09

El significado y construcción de la amistad

Un hermano es un amigo obligado, un amigo es un hermano elegido.

Al hablar de amistad, no puedo evitar filtrar mis propios conceptos respecto de esta, basados en los vínculos construidos con aquellas personas que, con el tiempo, he venido a llamar amigos. Uno no puede predecir con quiénes crecerá. El inicio de una amistad, así como la manera de enriquecerla y las formas como alcanza su madurez son variadas. Sin embargo, creo identificar algunos elementos que, como un patrón, permanecen relativamente constantes en este proceso que hace que un desconocido se constituya en un hermano elegido.
Indagué con respecto de la historia de algunas amistades célebres y hallé las de Plácido Domingo y José Carreras, Leonardo Da Vinci y Nicolás Maquiavelo, Albert Einstein y Marcel Grossmann, Papa Juan Pablo II y el Cardenal Ratzinger, Ludwig van Beethoven y Franz Schubert, entre otras. En estos vínculos percibí algunos puntos de partida y motivaciones interesantes para la amistad: la gratitud profunda, la admiración mutua, el servicio desinteresado al otro, la responsabilidad asumida en la misma fe, la estimulación y el aprecio constantes.

Nos toca como padres revisar nuestras propias concepciones y vivencias acerca de la amistad, y orientar a nuestros hijos en el momento en que les ha tocado vivir dentro de su proceso de maduración social. En esta etapa les toca aprender a ser amigos, y es una gran responsabilidad educarlos en la confianza, el compromiso, la reciprocidad, y en el brindar y recibir afecto.

Una de las actividades que trabajo en los talleres que realizo consiste en la construcción de un radar de confianza. Es común hallar que quienes no tienen a nadie o muy pocas personas en su círculo más cercano tienden a ser desconfiados de los demás y, por lo tanto, resultan menos confiables a los otros. He observado que son personas más enfadadas, molestas con el mundo, irritadas o cínicas, y tienden a echarles la culpa a los demás de sus problemas. Cuando uno confía en otro lo inspira e invita a hacer lo mismo; la imagen de confiabilidad no se gana “contando la vida”, lo cual hasta puede resultar sospechoso. Más bien, se construye sobre la base a la credibilidad, en el proyectar que tenemos buenas intenciones con el otro, en la amabilidad y la lealtad. Si uno muestra poca confiabilidad, recibirá desconfianza de los demás. Mahatma Ghandi expresó:”Si confías, puedes ser herido, pero si no confías, nunca aprenderás a amar”. ¿Cuán confiables son nuestros hijos a los ojos de sus pares?

La sociedad nos impulsa (y a veces no hacemos mucho para detenerla) a chocar con las personas más que a comprometernos con ellas, lo cual limita nuestra posibilidad de construir relaciones significativas. Una amistad se compromete, pero no hace las cosas por el otro, no recorre la vida por el prójimo, no lleva a la persona a traicionarse a sí misma. ¿Cómo se comprometen nuestros hijos con los otros?, ¿expresan lealtad, servicio y dan lo mejor de sí o priorizan lo material a las personas?, ¿tienden a valorarlas por lo que son o por lo que significan? Si están dando más importancia a las segundas opciones de cada dilema, hay más posibilidades de que sus vínculos sean superficiales y frágiles.

En la infancia y la adolescencia uno perfila lo que puede esperar de las personas, pero también lo que les puede brindar a las personas. Es un tiempo de excelencia para desarrollar la habilidad de relacionarse, y también es donde suceden las fracturas del aprendizaje de dichas habilidades.

La historia de Pinocho describe bien ese proceso de convertirse en persona. Desde mi punto de vista el hada real de Pinocho fue Gepetto, pues el carpintero le dio la oportunidad de experimentar lo más sublime que alguien puede hacer por otro: arriesgar la vida al ir en su búsqueda. Pinocho, al impactarse y sensibilizarse por ese gesto y al decidir hacer lo mismo en reciprocidad al altruismo del anciano, se trasformó cualitativamente, dejó de ser de madera para ser humano, dejó de ser el títere que otros movían para ser el niño con motivaciones internas. El hada solo validó lo que ya Gepetto había hecho con la magia de su amor. Es importante que en muchas ocasiones los padres hagamos de Pepe Grillo para interpretarles a nuestros hijos el significado de las acciones positivas de quienes los rodean y, sobre ello, educar la gratitud y la reciprocidad. ¿Qué tan expuestos están nuestros hijos a la bondad de otros y qué tanto están aprendiendo a ser recíprocos?

La amistad es una gran oportunidad para crecer como personas y hacernos cada vez menos egocéntricos, al impulsarnos a salir de nosotros mismos. La enemistad sostenida, el abuso, la indiferencia, el poco respeto, la insensibilidad y marginación hacia otros en la infancia y adolescencia significan un retraso en la oportunidad de crecer emocional y socialmente. Ante ello hay que estar atentos pues nuestros hijos pueden estar aprendiendo mal la lección de cómo ser amigo y ser persona.

Un amigo es leal. Es confiable, pues puedes estar seguro de él y de que pensará en cuidarte, incluso sin que tú lo sepas. Siempre hace más de lo que le pides o esperas, incluso disculparte o sacrificar su propio tiempo y beneficio. Es fácil ser trasparente con él, pues te sientes aceptado como eres, quizá no avalado en muchos casos, pero sí comprendido. Entre amigos hay admiración, hay un reconocimiento de las cosas que te hacen y lo hacen valioso. Entre amigos se prioriza el afecto y el vínculo frente a los errores y malos entendidos. La maduración de la amistad toma su tiempo, estimula lo mejor de las personas y, en verdad, quien la halla, encuentra un tesoro, un ángel, un hermano.

17/11/08

Data versus El Klingon en Star Trek

Expresar mis emociones con libertad no significa trasformarme en el Klingol (personaje dominado por sus emociones violentas) de Star Trek, y por el contrario conocer lo que siento y controlarlo no significa transformarme en Data de la misma serie (androide incapaz de entender un chiste o leer entre líneas las palabras de las personas, pero, increiblemente inteligente). Ambos personajes ejemplifican formas extremas de vivenciar la dimensión emocional humana, de formas de conectarse con la riqueza de los sentimientos.

Lo real es que, es posible no pueda controlar el momento en que mis sentimientos aparezcan, pero, que sí puedo controlar el tiempo que permanecerán conmigo, evitando la furia, la angustia, la depresión, el aburrimiento o el tedio. A eso se llama autocontrol.


Una de las formas de no alentar el autocontrol en la escuela es, evitando o limitando que los chicos o las chicas expresen sus emociones, argumentando que es inapropiado por su sexo o que constituye falta de respeto, o no estimularlos hablar responsablemente acerca de lo que sienten, cuando uno habla de lo que siente, tiene mayor control sobre sus emociones, porque finalmente al verbalizarlo, se lo está diciendo así mismo, y eso permite un manejo o entendimiento diferente de lo que sucede.

Otra forma de no alentar el autocontrol es permitir que los chicos responsabilicen a otros de sus emociones. A ello lo llamamos el “Síndrome Ranma y ½”, personaje de anime japonés, que al mojarse cambia de sexo, y al mojarse con agua de otra temperatura, vuelve a su estado original.

Con esto quiero referirme a que para muchos la percepción del control de la vida es externo, está fuera de ellos.

Frases como: ”tú me haces sentir mal”, “no soporto a este compañero, me hace sentir un tonto”, “la profesora se la ha agarrado conmigo”, “él tiene la culpa, porque me provocó”, son frases comunes en este síndrome, pues todo lo que le pasa a uno es responsabilidad o culpa del resto.

Lo cierto es que cada uno genera sus emociones, de acuerdo a como percibe el entorno. Por otro lado, es útil dejar que los jóvenes asuman responsabilidades. Estas les permite ganar control sobre su cuerpo, esforzarse para vencer su fatiga, controlar sus pensamientos pesimistas, que les pide abandonar o tolerar las críticas sin explotar. Eso sí le ayudará para el futuro y no tendrá que olvidarlo.

29/10/08

El relativo éxito de la inteligencia

Hace un tiempo pregunté a un grupo de estudiantes acerca de cuáles creían que eran los factores que aseguraban el éxito personal, y encontré las siguientes respuestas: Dinero, Tecnología, Familia estable, Salud, Ser inteligente, Información, Tener vínculos. Los factores señalados pueden agruparse en dos: recursos e inteligencia. Destaca que muchos de los encuestados consideraron a la inteligencia como el factor más relevante para alcanzar el éxito, sin embargo, gente que no posee una inteligencia superior ha alcanzado mucho éxito y gente con altos niveles intelectuales, que en su momento fueron los mejores de la clase, han tenido una vida de constantes fracasos.

El éxito es muy relativo, pero podría hipotetizar desde mi muy limitada subjetividad y humana experiencia que se refiere una percepción de haber logrado algo un estado de felicidad o satisfacción, productividad o entrega, asi como, de pertenencia a alguien o a grupos humanos, esta lista está abierta y creo no agotar el tema con esto. ¿Cuánto tu escuela propicia estas percepciones de logro?, ¿Cuánto tu escuela propicia el éxito?.

27/10/08

¿Es usted un maestro del lado oscuro?

En realidad, uno es infinitamente más importante que sus limitaciones, sin embargo, podemos concentrarnos en todo lo que no hemos logrado, en todo lo que se nos ha negado en la vida, en todo lo que nos falta, en todo lo que se me ha hecho, y vivir en un estado de perpetua tristeza y resentimiento; o podemos concentrarnos en todo lo que sí se nos ha dado, en las bendiciones, los dones, la vida, y vivir más esperanzados y dispuesto a la bondad. Uno puede ser el protagonista y constructor de su felicidad, la cual no depende de lo que vivas, sino de cuanto y qué significado le demos a las cosas que nos suceden. En el último trabajo de proyección social del Colegio en Ventanilla, hallé familias inmensamente pobres, pero no puedo negar que algunas de ellas vivían profundamente felices.

“Usa la semilla que se te ha dado” le digo a mis estudiantes mayores cuando dialogamos sobre decisiones vocacionales. Cada vez me convenzo más de que la oscuridad convive con su opuesto y de que en condiciones más terribles se hallan bendecidas por los tesoros más grandes: las fortalezas humanas. Uno de los textos que considero más esperanzadores sobre esto está en Romanos 5:20 “mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.". A veces en medio de las dificultades y el peligro es difícil ver lo maravilloso y las oportunidades que se abren, pero siempre están ahí y en ese contexto confuso se pone en funcionamiento nuestra condición humana: la decisión, puede uno confundirse y unirse a la oscuridad o rebelarse contra ella. Mucho se nos ha dado, poco tiempo debemos tener para pensar en todo lo que se nos fue negado. Rebélate con las formas que el mundo tiene para destruir y anular la identidad y el amor. El mundo dice “vístete igual a otro” vestido o vestida como otros, rebélate siendo una versión de ti mismo; el mundo te dice “aprovéchate de los demás” rebélate siendo solidario; el mundo te dice “llama la atención” haz que otros sean las estrellas; el mundo te dice que “cuando te vaya mal, échale la culpa a otros” rebélate asumiendo la responsabilidad; el mundo te dice “busca que los demás te hagan feliz” rebélate buscando hacerlos felices; el mundo te dice “tu vida no vale si no es divertida” rebélate haciendo con creatividad y pasión tu trabajo; el mundo te dice “no te esfuerces para dar ese último aliento” sacúdete de ello, inspira a otros a triunfar; el mundo te dice “las cosas son primero que las personas” rebélate y coloca las personas antes que a las cosas. El mundo te dice que odies, abuses, destruyas, mates, rebélate amando y buscando lo mejor para los que te rodean y para ti mismo. El mundo te dice que postergues tus afectos, que lo digas otro día, que no lo digas nunca, rebélate, diciéndolo ahora. Quizá sus actitudes no te gustan, pero hay cosas más importantes ¿quién eres tú para juzgarlo?. Se te ha dado tanto que debes tener poco tiempo para pensar en todo lo que te fue negado.

23/10/08

Nuevos desafíos para las escuelas

Una forma de determinar el crecimiento de un país es su PBI, y nuestro país ha obtenido una tasa sistemática de crecimiento de 6% en los últimos años. Y se prevé que para el 2008 será de 8%. Sin embargo, según el índice Gini de desigualdad social, nuestro país se halla entre las 11 sociedades más desiguales del mundo, alcanzando un 52.5, esto quiere decir que el 20% más rico del país recibe el 51% de los ingresos nacionales, mientras que el 20% más pobre recibe apenas el 4.4%, los países que nos rodean están en una situación similar, en general en América Latina la desigualdad del ingreso es más elevada que en África. América Latina es ejemplo de crecimiento sin desarrollo. Pero ¿Qué problemáticas plantea este panorama? La pobreza es un gran problema, pero el problema mayor es que en medio de ella se pierde la esperanza, como menciona el economista Kumar Saha: Si la gente más pobre de la sociedad pierde la esperanza de tener una vida decente, no tiene ya nada que perder, y esa percepción es el espacio perfecto para el comercio de drogas, el crimen organizado, así como, la violencia y el abuso en todas sus formas. El problema no puede ser solo entendido policialmente, es principalmente social.

Si, la escuela es el lugar donde se aprenden los primeros pasos de la ciudadanía, que deja huellas que se expresan en nuestra forma de pensar, accionar, y en nuestros planteamientos ideológicos y religiosos. Si existe un impacto tan grande de la escuela en la vida de las personas, ¿Cuáles son los desafíos para nuestras escuelas en el contexto de desigualdad y pérdida de la esperanza mencionado? ¿Cuáles son los retos para los profesionales desde los contextos educativos?.

Es indispensable repensar el tipo de educación que estamos brindando en nuestras escuelas y el tipo de contribución que estamos brindando. Pues en general hay un serio cuestionamiento a la educación en todos los niveles, según Foro Educativo en la Encuesta Nacional de Educación del 2006, la población en general le coloca 11.9 de calificación a la educación en el país. Los alumnos egresan con vacíos acerca del mundo, dificultando su adaptación.

Por su parte la Evaluación Nacional 2004 arrojó que en Porcentaje de estudiantes que logran los aprendizajes esperados en el grado evaluado en cuanto a comprensión de textos en 5to de secundaria es de 9.8% y en matemáticas 2.9%, la situación en primaria no es muy diferente. No es extraño que los maestros sientan que sus esfuerzos no obtienen los resultados deseados.

Fullan y Hargraves mencionan que la escuela se está convirtiendo en un lugar no interesante para los alumnos y tampoco para los docentes, mencionando entre otros factores para ello: la sobrecarga de la tarea de los agentes educativos (docentes, psicólogos y coordinadores), con demandas mayores en el aspecto tutorial o consejería dada la variación en las características del alumnado (pues su contacto con el mundo a través de los diversos medios tecnológicos modifica sus estilos y prácticas), eso desafía a los educadores y orientadores en su capacidad de manejo disciplinario, aumentando su estrés.

Claudia Lombardo sugiere que debemos ubicar a la educación como una alternativa frente a la pérdida de la esperanza, y que no hay posibilidad de una educación trasformadora si no se siente un deseo y no se advierte una posibilidad real de cambio social, no hay educación liberadora si no pensamos que hay algo de lo que debemos liberarnos , y ello es todo aquello que pone freno al desarrollo personal y colectivo.

Cuál puede ser el aporte de la educadores para la construcción de una alternativa educativa frente a la pérdida de la esperanza.

No podemos negar que el contexto y la coyuntura actual atentan contra nuestra misión y labor, porque vemos que el proyecto dominante en nuestra sociedad, está dirigida hacia la dinámica del desarrollo y las desigualdades respectivas.

El sistema educativo forma parte un sistema social, y como tal también puede, lamentablemente, ser fuente de desigualdades.

Las escuelas pueden ser espacios donde se validen las prácticas del sistema social imperante, pero, también pueden ser espacios para la crítica, y construir propuestas y alternativas trasformadoras.

Repensar los objetivos del proyecto educativo es importante, ¿Qué imagen de hombre tienen los lineamientos de los colegios de donde Uds. proceden, cuál es el perfil de estudiante al que aspiran?, nuestros proyectos educativos no son neutros, corren el peligro de amoldarse al mundo actual y sus reglas.

¿Existen posibilidades de proyectos educativos humanistas en una realidad basada en una economía de mercado?

Karl Polanyi critica a la economía de mercado por su capacidad desintegradora de la esencia humana de la sociedad. En este modelo el modelo de hombre es el homo economicus, cuya esencia es el individualismo. La naturaleza del homo economicus será la búsqueda de su interés individual centrada en la posesión de bienes materiales en competencia con el resto de los individuos. Surge así un individuo egoísta que se mueve por las determinaciones internas del deseo, que debe vencer cualquier límite que se oponga a su consecución. Para la perspectiva individualista, la libertad humana consiste en actuar de acuerdo con esa naturaleza egoísta, como sostiene Schopenhauer, su único fin natural es la adquisición ilimitada o indeterminada de bienes por satisfacer un deseo también ilimitado. Es poseedor de un “gen comercial”.

Nuestros proyectos educativos peligrosamente pueden confundirse con las propuestas del proyecto del mercado, y formar promociones de egresados de homo economicus.

¿Qué aspiración utópica de hombre deseamos de nuestros alumnos?. Ello se traduce en el perfil del alumno expresado en el proyecto educativo.

Los proyectos educativos jamás son neutrales siempre proyectan una posición, un modelo de hombre.

He tratado de esbozar algunos desafíos para los educadores, a su vez planteo algunas ideas de cómo se podría intervenir en algunas de ellas, en aras de hacer de nuestras escuelas lugares para promover una educación trasformadora.

En el aspecto organizativo

Un primer desafío a considerar es reflexionar acerca del sentido de nuestras propuestas pedagógicas, ¿Están éstas orientadas a la adaptación individual al mercado o constituyen pedagogías para la trasformación social?.

La escuela no sólo debe formar para la comprensión y la producción de conocimientos, sino que deben también formar para la construcción de concepciones del mundo más amplias que fomenten el desarrollo personal y colectivo, así como nuevas formas de convivencia.

Un segundo desafío es contribuir al plan estratégico de la escuela (objetivos, tareas, tiempos, cronogramas, responsables, indicadores de logro, etc. orientados a alcanzar la visión de la organización educativa), si deseamos que las utopías planteadas en el proyecto educativo se hagan realidad debe haber gente trabajando para ello, en especial aquellos que son especialistas del comportamiento y del aprendizaje, organizados con una clara conciencia del horizonte más amplio de la escuela: brindar una formación de calidad sustentada en el amor.

Con los alumnos:

Un tercer desafío es promover las ganas por aprender en la escuela secundaria, lo cual debe resolverse desde la concepción del proyecto educativo y no sólo desde la tecnología. La desmotivación es uno de los factores comunes en la secundaria.

Un cuarto desafío, es formar en primaria los principios básicos para la convivencia, el valor de ser ciudadano, el respeto, y el desarrollo de todas las potencialidades de los alumnos, hay que reconocer que en esta etapa se consolidan las maneras de pensar y de hacer. Fomentar la relaciones positivas en el aula a través de la alfabetización emocional y social, es importante contar con medidas que nos permitan conocer cómo se da la dinámica de relaciones entre los alumnos en el en el aula, pero, desde el punto de vista de los alumnos. Para poder monitorear la cohesión y el nivel de conflicto al interior. Pues en gran medida los chicos aprenden en la relaciones con los pares en esta etapa, lo que pueden esperar de las personas, pero también, lo que le pueden hacer a las personas.

Un quinto desafío es el tema vinculado con las habilidades para aprender y estudiar, los hábitos de trabajo, el valor del esfuerzo, de planificación y de proyección hacia el futuro, enseñándoles a trabajar con otros, en equipo.

Un sexto tema es el de la disciplina, pero, se requiere de una disciplina que promueva la responsabilidad sobre el comportamiento y las consecuencias de este. Que permita la redención del joven, el rescate humano del joven. Ello implica que se tenga bien en claro el perfil del alumno y las conductas esperadas, así como las conductas que le llamaría por debajo de la línea y muy por debajo de la línea, en ese sentido las sanciones o actividades de reaprendizaje deben estar relacionadas con la falta, deben ser respetuosas, razonables, producto de un reconocimiento de la falta, que lo reconcilie con aquellos que han sido afectados por su conducta, y que lo focalicen en la restauración de las relaciones y no en los sentimientos de culpa. Ese es el sentido del Proyecto FIX I PLAN. En un programa común de sanciones, éstas son dadas por el adulto, están estandarizadas, el proceso es rápido y el adulto piensa más, por el contrario en este programa, el plan es confeccionado por el alumno, no hay consecuencias estandarizadas, el proceso no es rápido y el alumno piensa más.

Con los padres de familia

Un sétimo desafío es la generación de espacio de reflexión sobre las diversas problemáticas evolutivas de los chicos (el adolescente en la familia, el adulto nuevo en la familia, las decisiones vocacionales, la valorización del hogar), que involucren a todos los que tienen alguna ingerencia en las decisiones que vayan a afectar al joven, incluyendo de hecho al principal protagonista de ello, el joven mismo. Esto se puede dar en un formato de jornadas padres e hijos. Incluir a los jóvenes a trabajar en lo temas que los afecta directamente, los compromete. Cuando van creciendo, sienten que si no son incluidos, sus padres podrían estar coludiéndose con el psicólogo o los maestros en algún plan contra él. En este formato el psicólogo o maestro pierde su rol de erudito y cada familia construye alternativas funcionales para sí.

Un octavo desafío es la fidelización del padre de familia a los fines del proyecto educativo. Si el padre no recibe información en los diálogos con los maestros y el psicólogo, acerca de lo qué se espera de su comportamiento en respaldo de los fines del colegio, dichas descoordinaciones se proyectarán en una desconfianza del estudiante respecto del colegio, al padre le será difícil entender el punto de vista del colegio y eventualmente podría desacreditar a la escuela y sus procedimientos.

Con los maestros

Un noveno desafío es el contribuir a la clarificación de un perfil de competencias del maestro que proyecte un discurso crítico y esperanzador en sus alumnos, con capacidad de comunicación, autocontrolado, sensible, líder y con disposición para servir a sus alumnos. Así como contribuir para que el maestro pueda alcanzar el perfil deseado.

Un décimo desafío para el psicólogo educativo es promover la capacitación docente en las diversos principios y estrategias para su desenvolvimiento de las situaciones que se dan en la interacción con el alumno, y así prevenir problemas de conducta en el aula, y evitar la derivación innecesaria. Derivar en situaciones de indisciplina le hace perder jerarquía y autoridad al maestro. hay que ayudar al maestro a jerarquizarse con justicia y afecto dentro del marco de la interacción con sus alumnos dentro del aula

Otro desafíos que no serán muy lejanos podrían ser los temas de tanto contenido emocional como:

* Educación para la construcción de la identidad
* Educación para la iniciativa
* Educación para el optimismo, la esperanza y la superación, sabiendo que este último tópico es muy difícil de capacitar de adulto, la escuela y la familia son los lugares privilegiados para ello.

Trabajar en una escuela es trabajar para interrumpir la profecía del fracaso de nuestros chicos, más de la mitad de nuestros chicos tienen dificultades que podrían colocarlos en esa condición, nuestra misión y trabajo debe orientarse a hacer que esta profecía no se cumpla.

Una maestra que cambio mucho mi vida, Carmela Díaz, me contó una historia que refleja muy bien el sentido de lo que quieor decir sobre los nuevos desafíos para las escuelas:

Un hombre golpeaba fuertemente una roca, con rostro duro, transpirado. alguien le pregunto:

-¿Cuál es su trabajo?
-¿No lo ve? picapedrero - y agrego con pesadumbre, estoy en prisión y me obligan a hacer esto, ¿Le parece que puedo estar contento?

un segundo hombre golpeaba fuertemente una roca, con rostro duro transpirado, alguien le pregunto:
-¿Cuál es su trabajo?
-¿No lo ve? picapedrero, y agrego con pesadumbre "Mi abuelo rompía piedras, mi padre lo mismo, yo no puedo defraudar a mi familia. ¿le parece que puedo estar contento con mi actividad?

un tercer hombre golpeaba fuertemente una roca, transpirado con rostro alegre, distendido. alguien le pregunto:
-¿Cuál es su trabajo?
-"¡Estoy construyendo una catedral donde la gente vendrá a orar, a reconciliarse, a ser bendecida, a ser perdonada, a ser consolada!"

Solo viendo el sentido trascendente de nuestra labor vamos a poder promover una educación trasformadora en las escuelas. Nosotros sí podemos marcar diferencia en la vida de nuestros estudiantes.