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26/7/13

La juventud acumulada de los abuelos o lo que los abuelos quieren decir a los padres de sus nietos

Sería interesante que si usted recibe la ayuda de un abuelo o abuela para la crianza de sus hijos, pueda darse un tiempo para preguntarle acerca de cómo se siente en su rol y las responsabilidades que se le otorgan. Pues si bien es abuelo de sus hijos, aún sigue siendo padre suyo, y los padres siempre tenemos algo que decirles a nuestros hijos. Trate de crear usted humildemente este espacio, uno siempre puede aprender y mejorar a través del consejo y opinión de los mayores de la familia.

Descargar el post completo aquí


20/6/12

¿Es o no es bullying?

Si bien el abuso sistemático entre escolares se ha dado desde que han existido escuelas, creo que su alta incidencia ahora se debe a la confluencia de algunos factores que se han exacerbado en nuestra cultura:

Causas

1) La creciente incapacidad de las personas para pensar o intuir cómo afecta su conducta a los otros; estamos más expuestos a oportunidades para insensibilizarnos o desensibilizarnos frente al dolor humano,
2) la constante duda acerca de nuestro valor personal y la constante comparación para verificar que valemos más que otros, con conclusiones angustiantes,
3) una sociedad con menos límites ante lo que se dice o hace a otros, con adultos, familias o instituciones flexibles frente a conductas ofensivas e irrespetuosas, en algunos casos alentándolas con el ejemplo o las prácticas, y
4) una tendencia a vivir como si intentáramos sobrevivir (haciendo cosas de tal manera que lo mejor sea para mí y lo menos bueno o lo peor sea para los otros), cuando lo que nos toca ahora es aprender a convivir.

Tal como sucede en las familias, en las sociedades los afectados iniciales y visibles de una dinámica enferma suelen ser los niños o jóvenes. El maltrato entre compañeros se está expresando en las escuelas de nuestra sociedad, pero creo que nuestros hijos no son más que los corderos que están asumiendo los síntomas de una dinámica social complicada, muy diferente a la que nosotros hemos vivido durante nuestra propia vida escolar. 

¿Cómo identificarlo? 

Aquí algunas ideas con datos derivados de las conversaciones con sus hijos en tutoría. ¿Qué es el maltrato entre compañeros o bullying? Veamos cuáles son las características del maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares: 

• Es sistemático. Tiene que darse de manera continua o reiterada, no se trata de un incidente aislado, por ello hay que diferenciarlo del conflicto entre estudiantes, que surge en un momento y se soluciona en poco tiempo. 
• Busca dañar a propósito. Las agresiones no son casuales e intentan desde provocar soledad y miedo hasta lesiones físicas. 
• Es injusto y abusivo. Hay un desequilibrio de poder, ya sea por fuerza o tamaño, número de gente movilizada, inteligencia u otra habilidad (como la facilidad para insultar) que usa el agresor para someter a la víctima. 
• El agresor obtiene beneficios. Se siente orgulloso, gana aprecio de los espectadores, le otorga poder o le permite preservarlo delante del grupo. 
• Provoca sufrimiento sin consentimiento y con indefensión en la víctima. La víctima no pide ser maltratada, no pide sentirse como se siente, insegura, ansiosa, molesta, deprimida o desesperanzada. 
• El o los agresores justifican la agresión. Pretenden minimizar sus acciones a través de discursos como “todos lo hacen”, “no le afecta en verdad, es más, se ríe”, “él lo provoca”. 
• Se da con indiferencia o complicidad de otros. Los compañeros de alguna manera participan, desde aquel que da la espalda y dice “no es mi problema” o aquel que informa al agresor de las cosas que hace la víctima para que sea atacado, hasta aquel que agrede visiblemente o almacena información como un “cerebro” y que organiza las acciones de abuso. 
• Se da a espaldas de los adultos. Los chicos suelen cometer sus acciones de maltrato fuera de la vista de los maestros u ocultárselo a sus padres (ante quienes aparecen como víctimas), o crean las condiciones de chantaje a la víctima para que se retracte o mantenga silencio y así se perpetúe el maltrato.

¿Qué formas toma el maltrato entre compañeros? 

• Bloqueo o exclusión social (aislamiento o quiebre de la red de relaciones). Por ejemplo, instigar a los compañeros a dejarlo de lado o hacerse amigo de sus mejores amigos y hacer que no lo elijan para algo ni le permitan participar de alguna actividad. A través de estas actividades el agresor provoca sentimientos de soledad en su víctima. 
• Hostigamiento (desprecio o discriminación). Por ejemplo, ponerle apodos, ridiculizarlo, burlarse de sus intervenciones, insultarlo, imitarlo, hacer caricaturas de él. El agresor, al descalificar, afecta la autoestima de la víctima. 
• Manipulación (envenenar a los otros en contra de la víctima). Por ejemplo, levantar rumores negativos del compañero, exagerar negativamente las cosas que hace, minimizar sus logros, atribuirle cosas que no hizo (esconder cosas de otros en la mochila de la víctima), reunirse con otros para chismear expresamente de la víctima, todo ello en aras de crear una imagen que no la haga elegible socialmente. 
• Coacción (torcer la voluntad de la víctima). Por ejemplo, hacer que haga cosas en contra de sus principios, capacidad de disfrute o seguridad (obsequiar su lonchera o dar dinero al agresor, pegarle a otro por indicación del agresor quien prometió dejar de molestarlo si le obedecía, abstenerse de participar en una actividad por prohibición del agresor, etc.). Otra forma común de coacción es provocar a la víctima para que reaccione agresivamente, y luego el agresor se victimice delante de los adultos y exija sanción para el compañero. 
• Intimidación y amenazas (provocar miedo a través de actos físicos o psicológicos). Por ejemplo, esconder las cosas de la víctima que luego aparecen rotas o garabateadas, golpes, empujones, daños en general que se justifican ante los adultos como casualidades, advertirle que si se queja le va a ir peor o que van a “meterse con su familia” (aunque algunos ya lo hacen como parte del maltrato), etc. 
• Cyberbullying (atormentar, hostigar o humillar en la red o por medios electrónicos). Por ejemplo, hackear la cuenta de la víctima (de correo o Facebook) y enviar mensajes suplantándola, crear páginas en contra de la víctima, opinar o incitar a otros a opinar negativamente de la víctima en la red, etc. 

Nuestro colegio está pendiente de este fenómeno. Los profesores, el personal administrativo, el personal de mantenimiento y los choferes de las movilidades han sido capacitados para identificar y reportar sucesos que podrían estar relacionados con casos de maltrato escolar y así activar el proceso de intervención. El colegio luego de la corroboración necesaria tomará las medidas correctivas y formativas correspondientes. Los padres deben tomar con mucha serenidad un eventual reporte en el que se vieran involucrados sus hijos. Uno de los objetivos de este artículo es brindarles herramientas para que ustedes mismos puedan ver si el hecho reportado cumple con los requisitos para ser considerado maltrato escolar, pues lo más probable es que se trate solo de un conflicto entre compañeros. 

En los dos posts anteriores (“Mensajes vivientes” y “Envidia en la escuela”) escribí acerca de qué hacer para prevenir el bullying desde el hogar. Considero que este tema debe ser conversado una tarde con sus hijos. Creo además pertinente hablar sobre la capacidad de empatía, la autoestima y el asumir responsabilidad sobre sus actos (lo que hacen y dicen) como principales factores de protección frente al maltrato entre compañeros. Finalmente, les recordamos que, de diversas maneras, estamos comunicando a los alumnos el interés que tenemos en que nuestra escuela continúe siendo un lugar donde vengan a aprender con alegría, y que es fundamental que ellos también permitan a sus compañeros hacer lo mismo. 

Queremos ser un colegio en donde cada quien pueda brillar sin necesidad de apagar la luz de otro.

19/6/10

Hijos al poder


El desafío de nuestros hijos en el transcurso de su pubertad y adolescencia es ganar el autocontrol con la ayuda de sus padres, quienes tienen la responsabilidad de ponerle límites.
Los modelos de crianza basados en la violencia o la entera libertad no ayudan para ello. La permisividad y la sobreprotección son tendencias comunes en las familias actuales y en esos contextos los hijos obtienen mucho poder sobre sus padres, la autoridad de sus padres se desdibuja, y no se sabe quién es quién.
Poner límites no significa limitar o cuadricular, cuando ponemos límites a los chicos lo hacemos con el único afán de protegerlos.
Imagine usted, en una carretera, las líneas, señales de tránsito, barandas de contención ó luces no están dispuestas para limitarlo, están para protegerlo.
Existe la idea de que para poner límites uno debe hacerlos sentir con violencia o castigando con el silencio, el ensañamiento no tiene que ver con poner límites, como tampoco actuar de acuerdo con el estado de ánimo, por ejemplo soy más duro cuando estoy de mal humor y sumamente condescendiente cuando estoy bien.
Los chicos entienden así que las reglas dependen del humor de los padres sin quedarle claro qué es lo que ellos realmente desaprueban. Antes de poner un límite es preciso tener bien claro lo que se va a decir y estar de acuerdo ambos padres, de tal manera que los chicos reciban un único mensaje. Quizá nos podemos preguntar antes de decir algo al joven: ¿Cómo este límite puede ayudar a mi hijo a vivir mejor?
Por otro lado, trate usted de vivir lo que quiere enseñar, sea congruente, por ejemplo: cuando usted le exige apagar el videojuego a su hijo a una hora, limitando el tiempo de diversión, él no entenderá cuando usted llega a casa de una fiesta, mucho después de la hora que señaló para su regreso.
Si uno desea ser firme debe dar el mensaje de que los límites son fijos y es preciso al establecerlos no sentirse culpable. Primero analice porqué se siente usted culpable (quizá está sintiendo que es un capricho suyo o está siguiendo la voz de un tercero y usted no está muy convencido).
Segundo, los límites (las reglas y los “basta ya”) se dan con afecto y firmeza, en aras de lograr disciplina, que no es más que esa capacidad de postergar una satisfacción inmediata por una responsabilidad y tomar en cuenta los derechos de las otras personas. Poner límites implica:
1)Hablar con los chicos sobre la importancia de regular su comportamiento (para hacer cosas o dejar de hacerlas), su participación, opinión y negociación es importante para comprometerlos.
2)Recordarle la existencia de los límites y las cercanías a romperlos usando algo así como las señales de tránsito en una carretera (curva peligrosa, disminuir la velocidad, etc.) y si se da el caso.
3)Aplicar las consecuencias acordadas (que deben estar previamente definidas entre ambos también), cuando hay un acuerdo y se procede según lo acordado, no hay buenos ni malos en la escena.
Un entorno con límites claros y básicos ayuda mucho a los chicos a adaptarse a otros entornos: laboral, educativo, de pareja, etc.
Recuerde que en su familia el joven aprende lo que puede esperar del mundo, pero también lo que le puede hacer al mundo.
En la familia obtiene sus primeros aprendizajes, hay que estar alerta a éstos, pues de ser inadecuados pueden ser indicadores de potenciales problemas en las relaciones consigo mismo y el entorno, en un corto plazo.
Además de los límites claros, otros factores que protegen a los jóvenes son las relaciones afectuosas y constructivas con sus padres y amigos, sentirse hábil o competente en algún área o pericia, y servir o hacerse responsable de otros, así como sentir que su presencia motiva o influye positivamente en otros. Usted es el gran amor de su hijo, y no hay mayor responsabilidad que ser el gran amor de otra persona.
Poner límites proyecta interés y amor por los chicos, tanto como el afecto, el respeto, y la comunicación positiva.

¿Cómo saber y qué hacer si mi hijo consume drogas?


Cuando hablo de drogas me refiero a aquellas sustancias aceptadas socialmente como el alcohol o el tabaco, hasta las consideradas ilegales como la marihuana, pasta básica, cocaína, las de diseño como el éxtasis, entre otras.
No siempre es fácil detectar las señales que indican que nuestros hijos están usando drogas, ya que algunos de éstas son comunes en el comportamiento de adolescentes normales.
Los efectos de las drogas dependen de varios factores: qué droga se consume, la dosis, la frecuencia y las características de quien las consume. En general todas las drogas son peligrosas para ciertos individuos a determinadas dosis, incluso pequeñas, algunas son más peligrosas que otras. El uso de cualquier droga significa asumir un riesgo.
Aunque no hay ninguna señal instantánea y concreta que indique claramente que un joven pudiera estar consumiendo drogas, las siguientes que les expongo pueden ser indicios de un posible problema con nuestros hijos, y pueden ser el inicio para que usted haga un seguimiento muy cuidadoso:
Cuando hablo de drogas me refiero a aquellas sustancias aceptadas socialmente como el alcohol o el tabaco, hasta las consideradas ilegales como la marihuana, pasta básica, cocaína, las de diseño como el éxtasis, entre otras.
No siempre es fácil detectar las señales que indican que nuestros hijos están usando drogas, ya que algunos de éstas son comunes en el comportamiento de adolescentes normales.
Los efectos de las drogas dependen de varios factores: qué droga se consume, la dosis, la frecuencia y las características de quien las consume. En general todas las drogas son peligrosas para ciertos individuos a determinadas dosis, incluso pequeñas, algunas son más peligrosas que otras. El uso de cualquier droga significa asumir un riesgo.
Aunque no hay ninguna señal instantánea y concreta que indique claramente que un joven pudiera estar consumiendo drogas, las siguientes que les expongo pueden ser indicios de un posible problema con nuestros hijos, y pueden ser el inicio para que usted haga un seguimiento muy cuidadoso:
. Inasistencias al colegio o bajo rendimiento académico.
. Desmotivación, aislamiento, depresión o fatiga.
. Falta de interés en su apariencia personal.
. Hostilidad o falta de cooperación.
. Comportamiento violento, con sus compañeros y profesores.
. Falsificación de notas o firmas tanto de profesores y/o directivos como de familiares.
. Permanentes dificultades. A causa de mentiras, robos en su aula u otras aulas, peleas, citas a los padres.
. Pedir dinero prestado con frecuencia o tener dinero en efectivo extra.
. Alejamiento de la familia, de los amigos o de los pasatiempos y deportes favoritos.
. Guardar “secretos” sobre sus acciones, posesiones, su paradero o amistades.
. Cambios físicos (nariz persistentemente congestionada, ojos rojos, pupilas dilatadas o contraídas, dedos amarillos).
. Cambio en los hábitos de comida y sueño (hacerlo más o menos de lo normal) o en el peso.
. Jergas que aluden al consumo
. Cambios en su círculo de amistades. Los compañeros que permanecen mayor tiempo con el estudiante en riesgo tienen características peculiares como: bajo rendimiento, dicen ser los más “bacanes” del aula, son repitentes o han llevado cursos de cargo, manejan dinero, carecen de normas de convivencia, etc.
. Evidencia de drogas o de accesorios asociados al consumo (por ejemplo, papeles para enrollar cigarrillos o cigarrillos sin filtro, goteros, encendedores, palos de fósforo rotos, pipas, colirios, etc.).
. Desaparición de objetos de casa.
. Olor a alcohol en la respiración.
. Uso repentino y frecuente de caramelos de menta para mejorar el aliento.
. Uso de incienso o desodorantes ambientales o uso repentino de perfumes o colonias fuertes.
. Hallazgo de botellas con licores diluidos en agua.

Las acciones para observar como para intervenir en estos problemas deben respetar la dignidad de nuestros hijos. Es preciso que usted esté siempre dispuesto para recibir toda la información que su hijo le dé. Pero también debe dejarle en claro que continuará manteniendo su actitud frente al uso de las drogas (eso depende de cuál sea el nivel de tolerancia suya o el de su familia frente a ellas, quizá sea preciso pensar eso entre los adultos del hogar).

Su primera reacción podría ser angustiarse y no saber qué hacer. Lo primero que debe hacer es averiguar por qué su hijo está consumiéndolas. Quizás está pasando por un momento difícil en casa o en la escuela. El siguiente paso es hacerle saber a su hijo que usted no aprueba su uso o posesión de drogas, que está realmente desilusionado (que sepa que usted no está de acuerdo con el uso de drogas y que no aprueba que él las use). Que sepa que lo ama y siempre va a apoyarlo y guiarlo, pero no quiere que consuma drogas. Explíquele que no quiere que tome decisiones malas y que por ello le sucedan cosas malas en su vida.

Convérsele que con las drogas nunca estará saludable, ni será feliz, que puede perder muchas cosas. Señálele que aunque esté decepcionado con él porque las usó, le agradece que confíe en usted. Que quiere que le diga siempre la verdad. Que a usted no le interesa si otros lo hacen. Que su labor es asegurarse que tenga una infancia y juventud felices, pero que su principal labor es que llegue a ser un adulto responsable, y sabe que está seguro que lo podrá hacer. Pero si usa drogas, no lo logrará.
Este tema es difícil de abordar en pocas líneas, por ello sugiero busque información adicional en Internet, tanto de los efectos de las drogas legales (alcohol y tabaco) así como de las ilegales en jóvenes. Además es preciso estar alerta a cómo nosotros mismos solemos ser quienes propiciamos el consumo de drogas legales en nuestros hijos a edades tempranas, cuando sus cuerpos aún no se hallan maduros para metabolizar, por ejemplo, alcohol. Las estadísticas señalan que a menor edad de inicio en el consumo de drogas (tanto legales como ilegales) mayor riesgo de tener posteriormente problemas con ellas o generar adicciones.

Es fundamental, por lo tanto, tratar de retrasar lo más posible el momento del primer contacto.

13/12/08

El adolescente clandestino

Esta semana realicé un algunos focus groups con jóvenes desde los 11 hasta los 17 años, y entre otras conclusiones, me atrevo a decir que se ha incrementado el porcentaje de adolescentes que viven una especie de estilo clandestino, es decir, adolescentes que viven en el hogar, pero, evitan involucrarse con los miembros del hogar pues tienen demasiados secretos. Y es paradógico, los adolescentes ya no escapan del control, como sucedería hace algunos años, sino más bien el control y la protección sobre ellos de parte de sus padres han disminuído. Los progenitores que no tienen control, evitan tener algún problema doméstico, muchos están cansados de ser padres, y entre sus deseos y prioridades personales no figuran sus hijos, y en las crisis (que suceden cuando se enteran de lo que sucede con sus hijos) les es difícil reanudar su paternidad, desconocen de la importancia de su rol como padres luego de la pubertad o cuando el niño o niña tiene más de 10 años, creen que los chicos deben crecer de una manera mágica y sin que la crianza implique algún compromiso de ellos.

Los adolescentes rara vez están muy contentos con su vida, muchos de ellos no ven nada tentador en la vida de su padres y no quieren ser como ellos. Son jóvenes decepcionados de sus padres, a los cuales sólo les queda utilizarlos o exprimirlos, a veces castigarlos y degradarlos, este año más que en otros he visto jóvenes con profundo sentimientos de abandono, desconexión y soledad en la relación con sus padres, pero, también vengo observando esta sensación en chicos cada vez menores de 10 años. Estos es algo urgente por resolver, pues la clandestinidad no es mas que la expresión de profundas insatisfacciones. Nunca es tarde para expresarles cuánto nos importan y los amamos. Ver el video a continuación.




30/10/08

El liderazgo en el perfil del alumno

El Liderazgo es distinto a la manipulación, uso o chantaje. Lo entiendo como la influencia positiva sobre otra persona. Usualmente Líder se asocia o confunde con movimiento de masas o a caudillaje. Prefiero entenderlo como una influencia inicialmente sobre la propia vida. Ello implica que el joven o la joven construya una convicción, una filosofía, a través de la cual mirar e influir sobre su mundo y dejar que esa convicción dé sentido a su vida y a lo que hace.

Aprovechemos los espacios que en el colegio se dan para la formación de convicciones. sin dejar de considerar que el hogar es un lugar propicio también para aprender el estilo de comandar las vidas.

Escuchar las distintas opiniones del joven (quien no tiene que pensar necesariamente igual que nosotros, pues, la información puede ser rebatible, pero las opiniones son puntos de vista respetables), hacer preguntas abiertas (evitando hacer preguntas camufladas que les lleven a pensar como nosotros, o a las cuales sólo pueda responder con Sí o No), ayuda mucho.

Por otro lado, no nos inmutemos o adoptemos una actitud de indiferencia ante lo que pasa alrededor. La sensibilidad y reflexión crítica con él o ella sobre los sucesos genera posiciones, y sobre ellas convicciones.

Expresar discrepancias con tolerancia (pero con argumentos), dejarles ver cómo nos conducimos cuando tenemos problemas (no cómo los evitamos), dejar que descubran en lo que cree, que se haga consciente de las cosas que son importantes para él o ella, también ayuda mucho. No temamos hacerles ver, ahora más que nunca, sus contradicciones entre lo que piensa y lo que hace, pero no con el afán de culminar en “ves te lo dije”, sino para generar conciencia sobre sus actos. Dejarlos en evidencia no es malo, bien usado puede ser constructivo para que aprenda de sus errores y genere conciencia moral. El concepto de liderazgo que propongo es un liderazgo en constante construcción desde "dentro hacia fuera", es un liderazgo sobre la propia vida. Lo otro, me refiero al liderazgo sobre grupos, se sustenta en este poder personal: las propias convicciones y la persuación que se hace de ellas a otros, a través del lenguaje y las relaciones. siendo el protagonista de mi vida, puedo inspirar a que otros sean las estrellas en la propia.

Hay muchas escuelas que consideran el Liderazgo como parte de la oferta formativa de sus proyectos, antes considero preciso observar el concepto que de ello se propone, cómo se sabe que se está alcanzando ello, pero en especial, cómo se logrará.

Habrá alguna escuela que proponga el Trabajo en Red como parte de su oferta formativa, creo que ello en este punto de la historia y en el funcionamiento de los sistemas humanos actuales de trabajo, sería lo más acorde.